15 de enero: san Mauro, el monje que probó su obediencia caminando sobre las aguas - Alfa y Omega

15 de enero: san Mauro, el monje que probó su obediencia caminando sobre las aguas

El discípulo más célebre de san Benito de Nursia salvó de un modo milagroso y espectacular a un compañero a punto de ahogarse en un lago

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
San Benito ordena a san Mauro que rescate a san Plácido. Filippo Lippi. Galería Nacional de Arte de Washington, D. C. (EE. UU.).
San Benito ordena a san Mauro que rescate a san Plácido. Filippo Lippi. Galería Nacional de Arte de Washington, D. C. (EE. UU.). Foto: Olga’s Gallery.

Cuando el Imperio romano daba sus últimos estertores, Benito de Nursia decidió retirarse a una cueva, lo que supuso a la postre el nacimiento de un nuevo continente asentado sobre el Evangelio. Años después de iniciar su aventura, el santo fundador de los benedictinos recibió en Subiaco la visita de un respetado senador romano: Equicio. El prócer había oído hablar de aquel monje cuya vida de oración y silencio al este de Roma estaba atrayendo a muchos jóvenes de clase alta del imperio. Sabía que, en ese remoto paraje alejado del bullicio, se estaba produciendo un renacimiento espiritual, un signo de esperanza en medio de un sistema político y social destinado a perecer. Por este motivo, Equicio entregó a Benito a su hijo Mauro, entonces un chaval de 16 años, con la intención de que aprendiera «las santas costumbres» del monasterio.

Los principales datos sobre su vida los conocemos por los Diálogos de san Gregorio Magno, uno de cuyos cuatro tomos está dedicado casi por completo a san Benito de Nursia. Por esta fuente sabemos que a Mauro se le puede considerar el primer niño oblato de Occidente, una práctica en uso hasta bien entrado el siglo XX, por la que los menores eran entregados por sus familias a un monasterio con el fin de obtener una buena educación.

Bio
  • 512: Nace en Roma.
  • 528: Es entregado por su padre a san Benito para que reciba formación.
  • 543: A la muerte de su santo abad, parte a la Galia para fundar monasterios.
  • 588: Muere de peste en Glanfeuil, en la orilla sur del río Loira.

Junto al joven llegó también a Subiaco otro niño llamado Plácido, hijo de la nobleza romana y compañero del santo en el monasterio. Un día, mientras rezaba en su celda, Benito tuvo una visión interior en la que Plácido, que había salido a buscar agua, caía al lago y braceaba por su vida. El abad llamó inmediatamente a Mauro para que acudiera a salvar a su compañero, y este así lo hizo. Salió corriendo hacia el lago y allí lo vio luchando por no ahogarse. Entonces Mauro, obedeciendo a Benito y presto a socorrer a su amigo, corrió hacia él sobre las aguas, tal como hizo el Señor en Galilea. A partir de entonces, este episodio de la vida de Mauro se convirtió durante la Edad Media en arquetipo de obediencia para la vida consagrada.

Esta especial sensibilidad hacia los infortunios de sus compañeros aparece asimismo en otra anécdota recogida por san Gregorio: en una ocasión, Mauro vio en oración a un hermano atormentado por los demonios. Se acercó a él para servirle de apoyo y salir finalmente airoso del trance.

Estatua del santo en Le Bec-Hellouin (Francia).

Estatua del santo en Le Bec-Hellouin (Francia). Foto: Theoliane.

A la muerte de san Benito en Montecassino en el año 543, Mauro dirigió una expedición con un grupo de monjes para llevar la regla benedictina a las Galias. Pertenece a la tradición de la orden el dato de que fundó en Glanfeuil, en la orilla sur del Loira, la que está considerada como la primera abadía benedictina en suelo francés. Allí murió, después de muchos años como abad, en el año 588, a causa de la peste que asoló la zona.

Su culto se disparó por toda Europa durante la Edad Media y sus reliquias fueron incluso usadas como escudo ante los ataques vikingos al noroeste francés. Pero, lamentablemente, durante la Revolución francesa, la turba las destruyó para siempre.