Yo no moriré de amor. En el dolor del alzhéimer, solo el amor sostiene - Alfa y Omega

Yo no moriré de amor. En el dolor del alzhéimer, solo el amor sostiene

Rosa Die Alcolea
Júlia Mascort (centro) con el resto del reparto en una escena de la cinta.
Júlia Mascort (centro) con el resto del reparto en una escena de la cinta. Foto: Solitafilms.

La ópera prima de Marta Matute atesora algo que no siempre se refleja bien en el cine, y cada vez menos: la honestidad. La directora de Móstoles narra en primera persona un calvario por el que transitan tantas familias, el alzhéimer. Sin embargo, se compromete con la verdad desde el primer instante. Hace apenas un mes, el Festival de Málaga premió al filme con la Biznaga de Oro a la Mejor Película y dos Biznagas de Plata para sus intérpretes: la debutante Júlia Mascort, premiada como mejor actriz, y el veterano Tomás del Estal, reconocido como mejor actor de reparto. 

Claudia, una joven que estrena la mayoría de edad, lleva tres años cuidando a su madre enferma de alzhéimer precoz. Esta situación está afectando a cada uno de los ámbitos de su vida: el amor, el trabajo, las amigas, las relaciones, la familia… Siente que esta responsabilidad la está asfixiando y hace todo lo posible para mantener su cabeza ocupada. Con el paso de los años, va asumiendo la enfermedad y esto le permite mirar más allá del agotamiento y del dolor que comparte con su hermana y su padre. Un dolor que, por otro lado, los une definitivamente.  

La cámara llega a todos los recovecos del interior del hogar. Matute se reafirma en su historia real —también se confiesa sobre su homosexualidad— para acercarnos a lo que sienten cada uno de los miembros de la familia en el transcurso del tiempo y cómo en una situación tan extrema cada uno reacciona a su propia manera, con sus tiempos, su rol y su canal expresivo, algo asombroso y desgarrador, pues eso también es causa de sufrimiento. El milagro, aunque muy sutil, pero prodigioso, llega sin que se den cuenta: todos acaban cediendo en lo mínimo y acogiendo en lo máximo; los vínculos se ensamblan y el amor redefine la familia, a pesar de todo, como un hilo invisible en la crueldad de la enfermedad. Además, Matute señala indirectamente otro tema de sumo interés: los roles familiares. Claudia es la hermana pequeña y eso es un factor más que hace estallar su bomba de relojería interna.

En el reparto, gran hallazgo es el de Júlia Mascort, actriz revelación, que caracteriza a Claudia con expresividad muy contenida y opacidad en los gestos, más reservada que su madre y su hermana. Sonia Almarcha (El buen patrón, La ruta) se coloca en una categoría superior de interpretación y conmueve desde lo más profundo en la piel de Sonia, la madre. Asimismo, Laura Weissmahr, después de brillar en Salve María, asegura con este proyecto otro paso firme en su prometedora carrera, mientras que Tomás del Estal enternece en el delicado perfil paternal.

Por último, pero no por ello menos importante, Matute alza la voz por los cuidadores, fundamentalmente mujeres y migrantes, gracias a los cuales los familiares de las personas afectadas pueden retomar sus actividades vitales con algo más de tranquilidad. Es más, la cineasta tiene un precioso detalle con las dos mujeres que actualmente cuidan de su padre, afectado de demencia: les agradece su trabajo y dedicación en los créditos finales.

Yo no moriré de amor
Dirección:

Marta Matute

País:

España

Año:

2026

Género:

Drama, familia

Público:

+12 años

Cartel de 'Yo no moriré de amor'.