Ya hay más de 100.000 embriones congelados en España

Ya hay más de 100.000 embriones congelados en España

Salvo su transferencia a sus madres, «no hay una solución buena para ellos», dice la directora del Instituto de Bioética de la UFV

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Las técnicas de fecundación in vitro «no son lícitas». Foto: Canva IA.
Las técnicas de fecundación in vitro «no son lícitas». Foto: Canva IA.

Más de 100.000 embriones congelados están abandonados en España, un número que no para de crecer debido al aumento del recurso a la reproducción asistida. Este fenómeno está disparando el número de embriones sin destino definido, que ya representan el 12 % de los almacenados en España. Para Elena Postigo, directora del Instituto de Bioética de la Universidad Francisco de Vitoria, «este problema no tiene una solución buena». 

—¿Cómo hemos llegado a esta situación?  
—Hemos llegado aquí porque, por lo general, se congelan más embriones de los que se van a implantar, quedando muchos de estos congelados para usos futuros. Lo primero que habría que hacer es cerrar el grifo de los embriones congelados, es decir, que no se sigan congelando. Sobre las técnicas de fecundación in vitro, la Iglesia repetidamente ha dicho que no son lícitas. Lo deseable para esas vidas que ya existen es, al menos, salvarlas, pero es un tema difícil. 

«Lo primero que hay que hacer es que no se sigan congelando más», dice Postigo..
«Lo primero que hay que hacer es que no se sigan congelando más», dice Postigo.

—¿Qué se puede hacer con estos embriones? 
—Lo más normal y deseable es la transferencia a la mujer que los engendró, para que nacieran nuevas vidas humanas. La segunda posibilidad sería donarlos en adopción—la llamada embrioadopción—, una forma de dar vida cuando los padres biológicos han renunciado a la maternidad y a la paternidad. El problema desde el punto de vista ético es que eso significaría de alguna manera legitimar la fecundación in vitro y la posible instrumentalización del embrión. Este tema ha sido muy debatido también en el seno de la Iglesia católica, donde hay teólogos científicos a favor y en contra, pero Dignitas Personae considera que no es lícita la adopción embrionaria. 

Causar su muerte

—¿Hay más posibilidades? 
—Hay quienes defienden la donación con fines de investigación científica, para obtener conocimientos médicos sobre enfermedades congénitas. Pero, desde el punto de vista ético, quienes consideramos que el embrión es ya un ser humano, una persona desde la concepción, pensamos que esto supone destruirlo e instrumentalizarlo con un fin que no es el suyo.  

Otra posibilidad es la destrucción, es decir, la descongelación y la destrucción de esos embriones, lo que equivale a causar su muerte. Por tanto, es rechazable de lleno. Y la última sería mantenerlos en una especie de congelación perpetua, de manera que ya no se les cause ningún daño más hasta morir, por así decirlo, de muerte natural. 

—Un discernimiento nada fácil… 
—Hay que tener en cuenta que la congelación de embriones es ya, en sí misma, un acto contra natura. Hay que tener en cuenta que claramente el daño ya está causado, y no hay ninguna acción buena que pueda resolverlo. Claramente, el problema es el estatuto biológico, antropológico y ético jurídico del embrión humano. Para quienes consideramos que es ya una vida humana, lo primero que pedimos es que se dejen de congelar embriones y, en segundo lugar, en caso de que esto se haga, que vuelvan a ser implantados en el útero de la madre biológica que los generó. Esto no significa una legitimación de la fecundación in vitro, pero sí, al menos, salvar esos embriones ya congelados