Y Terminator dio con la clave de la conversión ecológica
Hay que movilizar a la gente desde dentro e ir al núcleo de los problemas. La Iglesia, con liderazgo y sin polarización, puede
No es casual que la conferencia internacional con la que la Iglesia se ha unido a líderes de otras religiones y de la sociedad civil para conmemorar el impacto histórico que tuvo hace diez años la encíclica Laudato si tenga lugar solo un mes antes de la COP30, en Brasil. Ya en 2015 el Papa Francisco quiso publicarla como preparación a la cumbre del clima de París. Desde entonces, la Iglesia ha tenido una presencia creciente en estas citas internacionales. No será menos en la de Belém, aunque la directora ejecutiva del Movimiento Laudato Si’, Lorna Gold, ya ha asegurado que los organizadores están «consternados por la falta de progreso serio para alejarnos de los combustibles fósiles sin demora».
«No esperen que surjan soluciones» de estas citas, advirtió en el Vaticano el actor y político Arnold Schwarzenegger. Sus recomendaciones a los líderes ambientales dan que pensar: «¿Por qué no ser simples?», se preguntó al presentar la conferencia en la Sala de Prensa del Vaticano. Sugería abordar el impacto directo de la contaminación en las personas y no tanto «el derretimiento de los glaciares». También recomendaba «hablar al corazón» de la gente antes de imponer medidas. Y ayudarles a cuestionarse si «de verdad necesitas algo hecho en Suramérica». Tal vez el intérprete de Terminator dio con la clave de la conversión ecológica más que algunos expertos. Sin ignorar el papel clave que juega la Iglesia desde hace diez años en las cumbres internacionales —sobre todo apoyando a los países en desarrollo—, hay que ir al corazón. Eso implica movilizar a la gente desde dentro. También ir al núcleo de los problemas, como ha hecho la CEE combinando la apuesta por las renovables, la escucha a quienes se ven afectados por las estrategias erradas para implantarlas y la apuesta por ir más allá de un simple cambio de fuentes de energía. La Iglesia, con su liderazgo espiritual y su aversión a dejarse atrapar por la polarización en torno a estos temas, puede —y seguirá— haciendo mucho.