Admitamos que este libro que acaba de publicar Ediciones Sígueme tiene un título que parece solo para iniciados. Me refiero a Opuscula sacra, del gran filósofo romano Boecio (circa 480-525). Por supuesto, basta nombrarlo para que todos nos pongamos en pie ante el autor de Consolación de la filosofía. Sin embargo, como nos advierte el introductor, traductor y autor de las notas Javier García-Lomas, monje benedictino y profesor de la Facultad de Teología del Norte de España y del Pontificio Ateneo Sant’Anselmo de Roma, Boecio es mucho más que el autor de un libro importante. Resulta un intelectual fascinante y complejo. «Por un lado, es un miembro de la élite senatorial de Roma; por otro, es un filósofo de orientación neoplatónica; y por otro, es un cristiano católico que se involucra con las cuestiones teológicas de su tiempo». Su gran contribución, mediante estos Opuscula, sería «mostrar la necesidad de la filosofía y sus análisis para articular problemas teológicos».
La edición es admirable. Son cinco textos en versión bilingüe latín-español acompañados de sendas introducciones más prólogo, introducción e índice generales. Hay que añadir la erudición del aparato de notas, que no dejarán insatisfechos a los especialistas ni a los interesados en profundizar en el pensamiento de este filósofo deslumbrante. Los cinco opúsculos tratan de temas de evidente materia teológica: «Sobre la Santa Trinidad», «Si Padre, Hijo y Espíritu Santo se predican de la divinidad substancialmente», «¿Cómo las substancias, en tanto que son, son buenas aunque no sean bienes substanciales? – Sobre las Hebdomadas», «Sobre la fe católica» y «Contra Eutiques y Nestorio».
Tal vez estos títulos no sean propicios para la venta, pero encierran tesoros de una belleza que no es de nuestro tiempo: «No me mueve la vanidad de la fama ni los vacíos aplausos del vulgo, pues, si hay algún provecho exterior, solo puede aspirarse a una fortuna tan elevada como la misma materia que se trata. A donde quiera que dirijo mis ojos fuera de ti, me encuentro con la pereza negligente o la envidia astuta, de modo que parece una ofensa para los asuntos divinos permitir que estas reflexiones caigan en manos de seres que no están destinados a comprenderlas, sino a despreciarlas». Un autor que reclama cierta altura de lectura para sus textos merece ser escuchado en un tiempo de ruido y bronca.
No me duelen prendas en recomendar este libro exigente, que reclama silencio y atención para las complejidades de la filosofía, la teología y las cosas de Dios. Me gusta que Boecio nos demande una quietud propia de los asuntos divinos. Me encanta que, 1.500 años después de su ejecución sobre la base de una infundada acusación, su voz nos siga llegando fresca y vivificante.
Boecio; traducción de Javier García-Lomas
Sígueme
2025
208
18 €