Una luz por los inmigrantes fallecidos en el Mediterráneo

La diócesis de Cádiz y Ceuta, con su obispo a la cabeza, ha rezado por los inmigrantes muertos y sus familiares. Parroquias, comunidades y grupos cristianos han pedido también porque la sociedad y la Iglesia no sean indiferentes ante este drama humano

Colaborador

La diócesis de Cádiz y Ceuta, con su obispo a la cabeza, ha rezado por los inmigrantes muertos y sus familiares. Parroquias, comunidades y grupos cristianos han pedido también porque la sociedad y la Iglesia no sean indiferentes ante este drama humano

La Iglesia de Cádiz sabe mucho de tragedias y dramas de la inmigración. Son muchos años llorando y asistiendo a los muertos que devuelve el mar. Niños, jóvenes, mujeres y hombres enterrados en los cementerios de Tarifa, Barbate y Ceuta. Nichos sin nombres, algunos con la leyenda: Inmigrante de …, o sólo con la inscripción de la fecha del sepelio. Es la parte más dolorosa de estas desventuras.

En esos tristes momentos siempre estuvo la Iglesia gaditana queriendo expresar el afecto y la compañía de quien se siente madre de todos, dando el último adiós a tantos hijos anónimos, cuyos nombres sólo los conoce Dios, porque los tiene escritos en un lugar privilegiado del cielo.

Por eso ahora, ante la mayor tragedia del Mediterráneo, cuando nuestro obispo, monseñor Rafael Zornoza, nos ha invitado a la oración, el seguimiento ha sido mayoritario.

Por encargo de don Rafael, el Secretariado de migraciones propuso a las comunidades y parroquias la celebración de una Vigilia de oración, con el lema: Enciende una luz por los inmigrantes, una luz en medio de la oscuridad de la tragedia.

Y en la mayoría de las poblaciones, empezando por Cádiz y continuando por San Fernando, Chiclana, Conil, Vejer, Benalup, Tarifa, Algeciras, La Línea y Ceuta, las comunidades cristianas se reunieron en oración comunitaria y se fue encendiendo esta luz para iluminar el camino de los inmigrantes, un camino que va desde el mar hasta el cielo, desde la muerte hasta la vida.

Parroquias, comunidades y grupos cristianos han rezado por los fallecidos, por sus familias y por sus países. También hubo plegarias por la sociedad y por la Iglesia para que no seamos indiferentes ante estos dramas. Por los Gobiernos de Europa, para que no cierren los ojos ante esta realidad y adopten medidas eficaces para rescatar y salvar las vidas de los inmigrantes. Por los derechos humanos de los inmigrantes y los refugiados en las fronteras. Por los programas de protección y asilo ante las demandas y necesidades de los refugiados que huyen de la barbarie y el infierno. Por nuestros hermanos martirizados en tantos lugares de Oriente y de África, para que los responsables de las naciones reaccionen y hagan posible el final de tantas atrocidades. Por la comunidad internacional, para que no desmantele, sino que fortalezca y amplíe, los programas de cooperación al desarrollo. Por Libia, Siria, Somalia, Eritrea, Sudán, Iraq, Yemen y tantos otros países, para que se encuentren caminos que les lleven a la paz, la libertad, la democracia y el desarrollo de sus pueblos y de su gente.

A cada oración, siempre le acompañaba una vela encendida con el deseo de que ilumine una tierra hermosa y fraterna, donde los hombres podamos vivir en paz, en justicia y en dignidad.

Gabriel Delgado
Director Secretariado Migraciones de Cádiz y Ceuta