Una guardería, un comedor o dos residencias de ancianos: así son los proyectos que sostiene el Fondo COVID-19 de la Iglesia en Zaragoza

El Arzobispado de Zaragoza ya ha invertido 90.000 euros en dar soporte, fundamentalmente, a recursos sociocaritativos para que puedan hacer frente a los efectos de la pandemia

Fran Otero
Reparto de comidas en la parroquia San Pedro Arbués, una de las beneficiarias del fondo

El Arzobispado de Zaragoza ya ha invertido 90.000 euros en dar soporte, fundamentalmente, a recursos sociocaritativos para que puedan hacer frente a los efectos de la pandemia

Dos meses después de que el arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez Zamora, decidiese crear el Fondo de Emergencia COVID-19 para paliar las necesidades derivadas de la pandemia, ya se han entregado un total de 90.000 euros. Dinero que ha servido para sostener, en su mayoría, recursos sociocaritativos como comedores, residencias, colegios…, aunque también otras realidades como la de un monasterio.

Según explica a Alfa y Omega el ecónomo del Arzobispado de Zaragoza, Jaime Sanaú, este proyecto surgió para apoyar fundamentalmente a realidades dependientes de las parroquias después de que estas últimas, por la cancelación de las Eucaristías, perdiesen los recursos económicos que llegan a través de las colectas, su principal fuente de financiación.

Así, se constituyó el fondo, que se acompañó con la campaña Hazlo Posible Zaragoza, en la que se invita a colaborar con una donación económica y se hace un ejercicio de transparencia al mostrar una parte de la ingente labor que la Iglesia en Zaragoza ha realizado durante la pandemia.

Y ha habido respuesta. A los 40.000 euros donados por los sacerdotes se han sumado otros cerca 60.000 de diversa procedencia como comunidades de vida consagrada o seglares. Suman por el momento 100.000 euros, de los que el 90 % ya se ha entregado.

Nueve ayudas en dos tandas

Con este dinero se ha podido apoyar a nueve entidades, repartidas en dos fases: de 50.000 y 40.000 respectivamente.

Con la primera partida, se apoyó con 15.000 euros a la Fundación Canónica Centro de Solidaridad de Zaragoza-Proyecto Hombre para la compra de material sanitario y mamparas de metacrilato, para la desinfección de superficies y para el cambio de la verja de acceso a la comunidad terapéutica; a la Mesa de la Hospitalidad, con otros 15.000, para el acondicionamiento de los pisos en los que se acoge a refugiados y la adquisición de bienes de primera necesidad; con 15.000 a la Residencia de Ancianos Madre de Dios de Begoña, que depende de la parroquia del mismo nombre, para hacer frente a la disminución de ingresos y al aumento de gastos; y, finalmente, con 5.000 euros al Monasterio de Santa Mónica, de agustinas, pues tuvieron que paralizar las actividades de las que dependían: la confección de formas para la comunión y la elaboración de pastas.

En la segunda tanda de ayudas, los beneficiarios fueron el Comedor de la Parroquia de San Pedro Arbués, para la ampliación del local y para alquilar una furgoneta para repartir los alimentos (10.000 euros); la residencia de ancianos de la parroquia Nuestra Señora del Portillo (10.000); la fundación educativa Santo Domingo de Silos, para dotar a las familias que lo necesitasen de recursos de para seguir la educación online (10.000); a la guardería laboral Nuestra Señora de la Rosa, que depende de la parroquia San Miguel Arcángel de Casetas (5.000); y al patronato Nuestra Señora de los Dolores, para el reparto de alimentos a familias y la adquisición de congeladores y neveras para conservar los productos (5.000).

La campaña, confirma el ecónomo diocesano, finalizará a finales de este mes de junio con un tercer reparto de fondos.

F. O.