Un instante de eternidad - Alfa y Omega

Decía Jesús Avezuela, director general de la Fundación Pablo VI, antes de comenzar el concierto de Dios en la ópera —organizado al alimón con la Fundación Operística de Navarra y la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria— algo así como que escuchar música es tocar un instante de eternidad. Y, en esta semana, constato que he tenido dos oportunidades de acercarme a esa constancia de lo eterno. Con el recorrido por las experiencias de Dios de los personajes de las grandes óperas de la historia (Madame Butterfly, Don Carlo, Otello o La Traviata, entre otras). Y también en una tarde prenavideña en el Auditorio Nacional de Música, en Madrid, en la que el compositor Juan Antonio Simarro congregó a decenas de actores, actrices, músicos, cantantes, niños y niñas ucranianos… toda una mezcolanza de gente dispuesta a ofrecer sus mejores dones para recaudar fondos para Misiones Salesianas. Un paseo por la historia del cine en la música, a ritmo de orquesta, levantó a todo un auditorio lleno a reventar. Igual que la noche de ópera; nadie pudo reprimirse en sus asientos. La belleza se expande estos días de Adviento; tenemos ganas de disfrutar y celebrar. Queremos eternidad.