Un fiscal en Italia investiga si hubo «safaris humanos» en Sarajevo - Alfa y Omega

Un fiscal en Italia investiga si hubo «safaris humanos» en Sarajevo

«Es muy difícil verificar si son auténticos o falsos» los rumores sobre extranjeros ricos que pagaban por disparar contra civiles desde las colinas en torno a la ciudad, admite una fuente desde Bosnia

Javier Martínez-Brocal
Residentes de Sarajevo pasan corriendo durante la guerra por un cruce famoso por ser blanco para los francotiradores.
Residentes de Sarajevo pasan corriendo durante la guerra por un cruce famoso por ser blanco para los francotiradores. Foto: AFP / Christophe Simón.

La pista de unas supuestas «expediciones de cazadores» que a principios de los años 90 podrían haber partido desde Trieste (Italia) rumbo a Belgrado (Serbia) para disparar a civiles durante el asedio de Sarajevo ha conmocionado a la prensa europea y dejado sin palabras a la italiana. La fiscalía de Milán está intentando localizar documentos que pongan nombres y apellidos a posibles implicados para determinar si se trata de una leyenda negra o de una nueva terrible tragedia en los Balcanes. Desde el 5 de abril de 1992 hasta el 29 de febrero de 1996, durante 1.425 días, la capital de Bosnia y Herzegovina sufrió el asedio más largo de la historia moderna. Mientras se deshacía la exYugoslavia, las tropas serbias intentaban destruir el Estado que acababa de nacer. Se calcula que en esa ciudad fueron asesinadas 11.541 personas y heridas 50.000, el 85 % de ellas civiles. A este drama, el periodista italiano Ezio Gavazzeni ha añadido la fundada hipótesis de que militares serbios pudieron acoger a francotiradores extranjeros en las colinas de alrededor de Sarajevo, que pagaban para disparar contra personas. 

La historia ya apareció en 2022 en el documental Sarajevo Safari, del esloveno Miran Zupanic. Ahora un juez italiano se ha interesado por la historia porque Gavazzeni ha presentado el testimonio de un exoficial bosnio que asegura que «cuando los servicios secretos italianos fueron informados de que algunos francotiradores salían de Trieste bloquearon esas expediciones». Según ha señalado, se produjeron entre 1993 y 1995 y a ellas se apuntaron entre 100 y 200 personas. 

El fiscal de Milán Alessandro Gobbis ha abierto una investigación «contra desconocidos» por «homicidio voluntario agravado». El primer hilo del que está tirando son los archivos de los servicios secretos italianos, por si hay rastro de esos supuestos viajes. También ha solicitado que comparezca John Jordan, bombero de Estados Unidos que trabajó como voluntario en Sarajevo y que durante el proceso ante la Corte Penal Internacional de La Haya por los crímenes en la antigua Yugoslavia aseguró haber visto a francotiradores extranjeros. «En más de una ocasión vi a personas que no parecían ser de la zona, por la forma en que vestían, por las armas que llevaban y por cómo eran guiadas por lugareños. Lo vi en Sarajevo en varias ocasiones», aseguró en 2007. El problema es que no tiene pruebas de que hubieran disparado a personas: «Nunca he visto disparar a ninguno de estos “turistas tiradores”. Solo los he visto desplazarse, acompañados, alrededor de posiciones de francotiradores que sí conocía. Pero era evidente que las personas conducidas por quienes conocían el terreno eran de fuera y yo los identificaba con “turistas tiradores”», dijo entonces. Aclaró que escuchó por primera vez esa expresión «en Beirut, donde habíamos observado el mismo fenómeno a lo largo de la “línea verde”» que separaba los barrios musulmanes de los cristianos durante la guerra civil en el Líbano (1975-1990).

«Incluidos niños»
Víctima transportada en un coche.

Después de que el esloveno Miran Zupanic apuntara en 2022 a la posibilidad de las cacerías humanas en su documental Sarajevo Safari (al lado, un fotograma) la entonces alcaldesa de Sarajevo, Benjamina Karic, presentó en su país una denuncia que estos días ha reproducido en redes sociales: «De este documental y de las declaraciones de los testigos se desprende la sospecha fundada de que en el Ejército de la República Serbia algunos individuos organizaban excursiones para extranjeros ricos», a quienes permitían «abrir fuego con rifles de precisión desde puestos militares en las colinas que rodean Sarajevo, para matar y herir a civiles inocentes, incluidos niños». La denuncia no prosperó.

Gavazzeni asegura en el escrito que analiza el tribunal que primero herían a las personas para que otros acudieran a ayudarlas y tener nuevas víctimas. Añade que la mayoría eran mujeres o niños musulmanes y que los francotiradores procedían de países europeos, Italia incluida. Dice que los turistas de la guerra eran personas «corrientes», como contables o médicos, que entraban en el país con la excusa de misiones humanitarias. La exalcaldesa de Sarajevo Benjamina Karic denunció que pagaban una cifra diferente en función de a quién conseguían eliminar. La más cara era la de niños, que tasaban en 100.000 euros. Después estarían los militares armados, luego las mujeres y en último lugar los ancianos.

Mientras tanto, algunos en Sarajevo hablan con cautela sobre los «safaris humanos». «Los rumores sobre este tipo de expediciones circulan desde hace tiempo en Bosnia, pero es muy difícil verificar si son auténticos o falsos», explica a Alfa y Omega sin esconder su perplejidad una fuente bien informada que opera en iniciativas de ayuda social en el país. «Las autoridades judiciales competentes deberían examinar en detalle este caso y, si resultara fundado, iniciar procedimientos contra los responsables. Si la historia fuera cierta, o incluso si contuviera elementos de verdad, se trataría de un hecho condenable sin reservas y de una señal de derrota para la humanidad», lamenta. Pero prefiere pensar que algo parecido no haya ocurrido jamás.