Un español con Francisco - Alfa y Omega

Un español con Francisco

María Martínez López
Miguel Ángel Croche (detrás de monseñor Ulloa) y el resto de jóvenes que comieron con Francisco. Foto: CNS

No se puede decir que esta haya sido la JMJ donde más banderas españolas han ondeado, ni ha habido en ella grandes imágenes rojigualdas como la de la multitudinaria Misa de Czestochowa (Polonia), hace dos años y medio. Pero en el programa del evento «no podíamos faltar quienes llevamos el Evangelio a Latinoamérica, los españoles». Lo cuenta Miguel Ángel Croche, madrileño de 24 años, elegido para representar a Europa en la comida que Francisco compartió el sábado con doce jóvenes: entre ellos, una estadounidense, un indio, una chica de Burkina Faso, dos latinoamericanos (de Venezuela y Nicaragua) y dos panameñas (una de ellas indígena).

«Me impresionó la sencillez y la humanidad del Papa –narra este estudiante de Arquitectura Técnica a Alfa y Omega–, su naturalidad con los jóvenes y lo a gusto que se siente hablando con nosotros». En una conversación distendida, en la que unos y otros preguntaban y respondían, «nos dijo sobre todo, como en toda la jornada, que no podíamos quedarnos aparte, sino que teníamos que estar comprometidos en todos los ámbitos. Hizo mucho hincapié en el compromiso político, en que debemos estar informados y hacer cosas». A Croche, como joven europeo, le planteó la necesidad de «volver a nuestras raíces para aprender y ser líderes que transformemos la sociedad».

En total, fueron unos 1.000 los españoles en la Jornada Mundial de la Juventud: 600 inscritos a través de diócesis, movimientos y organizaciones religiosas, «y unos 400 por libre. Tal vez no seamos muchos, pero estamos ayudando a crear un ambientazo», afirmaba durante el encuentro Raúl Tinajero, director del departamento de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Española. Algunos hicieron el petate con auténtico espíritu aventurero, como un joven de Huelva que era el único representante de su diócesis en esta JMJ.

El cardenal Blázquez preside la Misa de los españoles en la parroquia de San Francisco de la Caleta. Foto: Ricardo Morales Jiménez/Democresia

Una parte significativa de los peregrinos españoles compartieron el sábado una Misa en la parroquia de San Francisco de la Caleta, presidida por el presidente de la CEE, el cardenal Ricardo Blázquez. Entre el polvo y la intransigencia del calor y la humedad istmeños, y cercados por el contraste tan característico que forman los bloques de hormigón financiero con los chamizos, los chicos se juntaron para hacer acopio de las experiencias vividas en los últimos días. Son muchas horas de espera acumuladas, muchas catequesis, cantos y confesiones de fe a las espaldas. Quedaba por delante la caminata hasta Metro Park, lugar donde volverían a encontrarse con el Papa antes de culminar esta Jornada Mundial y de ser enviados a vivir a Jesús «en el presente, en el ahora. No como un mientras tanto, sino como un amor cercano, de hoy, que espera la total entrega como él mismo se entrega por nosotros».

Ricardo Morales/M. M. L.