Una Misa llevó la paz a San Pedro el Alto (México)

Un apretón de manos en Misa llevó la paz a San Pedro el Alto (México)

1.400 líderes de la sociedad civil se congregarán en Jalisco (México) para consolidar el Diálogo Nacional por la Paz, proyecto que durante tres años ha sembrado soluciones concretas en casos de conflicto

Almudena Álvarez Herrerías
Un Momento para la Paz, iniciativa de los representantes de este proyecto en Oaxaca. Foto: DNP.
Un Momento para la Paz, iniciativa de los representantes de este proyecto en Oaxaca. Foto: Diálogo Nacional por la Paz.

En la región de Sierra Sur de Oaxaca (México), entre bosques y montañas, se resguarda un pequeño enclave de paz. San Pedro el Alto es una comunidad indígena de orígenes zapotecos. En 2024, surgió un conflicto de extralimitación de tierras con el municipio vecino.

Los pobladores, a pesar de recibir atentados en contra de la escasa infraestructura del pueblo como el jardín de infancia o la capilla —y de contar con los elementos para responder en igual o mayor medida—, se decantaron por una solución pacífica con el acompañamiento del Diálogo Nacional por la Paz, iniciativa que, fortaleciendo el tejido social, privilegia las coincidencias por encima de las diferencias.

En cifras
  • 23.000 homicidios se registraron en 2025 en el país; es decir, 64 al día.
  • 130.000 personas están desaparecidas; una cifra en aumento.
  • 1.400 participantes en la segunda edición del Diálogo Nacional por la Paz.

Así, en colaboración con la Iglesia y la comunidad, se logró desactivar el conflicto y la violencia, culminando en una celebración en el santuario de la Reconciliación y la Paz en Juquila. Tras dialogar y mediar con ambas partes, durante la Misa el arzobispo de la arquidiócesis de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villanueva, propició un momento en el que representantes de las dos comunidades en conflicto se estrecharon la mano.

«Recurrimos en primera instancia a la Iglesia, que tiene sacerdotes muy experimentados y comprometidos con la mediación de conflictos. Por parte del Diálogo también exploramos la solución por el lado institucional, pero en este caso no fue necesario por ese compromiso de haberse dado la paz en Misa», explica Francisco Reyes, oaxaqueño de 57 años, enlace estatal para el Diálogo Nacional por la Paz.

Grupo de trabajo durante uno de los encuentros semestrales de los enlaces del DNP.
Grupo de trabajo durante uno de los encuentros semestrales de los enlaces del DNP. Foto: Diálogo Nacional por la Paz.

¿Qué diagnóstico se hizo de la violencia?

Este movimiento ha logrado ofrecer a la ciudadanía opciones de solución pacífica de conflictos que se traducen en hechos concretos. En Oaxaca se encuentra una de las 26 representaciones estatales del Diálogo Nacional por la Paz. Del 30 de enero al 1 de febrero, este celebra su segunda edición.

Han transcurrido dos años y medio desde el primer encuentro, en el que víctimas, comunidades indígenas, empresarios, académicos, Iglesias y organizaciones civiles construyeron una Agenda Nacional por la Paz, que según los organizadores ha sido el diagnóstico más completo y participativo sobre la crisis de violencia en México. «No fue un documento técnico, fue un clamor colectivo pidiendo ser escuchado, porque la violencia no solo es criminal, es institucional, social y estructural», señala Luis Felipe González, segundo vicepresidente de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México y vinculado a la iniciativa.

Desde entonces ha sido tiempo de escucha, diálogo y reflexión. «En las reuniones semestrales escuchamos lo que ha sucedido en otros estados, la situación y realidad de cada momento. Nos detenemos en nuestras acciones para reflexionar y pensar qué se puede seguir aprendiendo de las mejores prácticas que sean replicables. Ha sido elemental para lograr cohesión», relata Reyes, que ha participado desde el inicio, en 2023.

¿Y ahora qué, México?

Ahora, los 1.400 participantes de la segunda edición pretenden consolidar la integración construida en los últimos años. Motivados por la preocupación por la violencia, buscan una hoja de ruta para abordar las dificultades que se viven en todos los rincones del país, tan diversas y remotas como sean. El encuentro se llevará a cabo en Guadalajara, capital de Jalisco, el estado con mayor índice de desapariciones (que también se quiere contribuir a resolver). La violencia en México es profunda y multiforme; el narcotráfico y la disputa entre grupos criminales impulsan la inseguridad.

Taller de resolución de conflictos organizado por el Diálogo Nacional por la Paz. Foto: DNP.
Taller de resolución de conflictos organizado por el Diálogo Nacional por la Paz. Foto: Diálogo Nacional por la Paz.

Este movimiento, iniciado tras el asesinato en junio de 2022 de los jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora, en la sierra Tarahumara, ha desembocado en una iniciativa amplia y plural. El primer encuentro estuvo marcado por el diagnóstico y las 14 acciones locales surgidas de la Agenda Nacional de Paz, como apoyo a víctimas, educación para la paz, justicia restaurativa y generar espacios de diálogo que, como en el caso de San Pedro el Alto, han logrado una solución pacífica.

El Diálogo Nacional por la Paz ya no se pregunta qué está pasando, sino que se busca que cada actor se haga responsable de lo que le corresponde y sistematizar las metodologías para cada sector. Una solución que, según los organizadores, se escapa de las lógicas sexenales de cada Gobierno y mira a un horizonte amplio donde se busca articular y no polarizar; porque la paz, o es compartida, o no será.