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Yemen: Tres años de la guerra que nadie recuerda

Se cumplen tres años del inicio de la guerra de Yemen, conflicto que ha causado la peor crisis humanitaria del mundo en 2017, según la ONU. Entre las más de 10.000 personas que ha muerto, 5.000 son niños

Redacción
Foto: AFP Photo/Fayez Nureldine

Se cumplen tres años del inicio de la guerra de Yemen, conflicto que ha causado la peor crisis humanitaria del mundo en 2017, según la ONU. Entre las más de 10.000 personas que ha muerto, 5.000 son niños

El conflicto yemení se desencadenó a finales de 2014 cuando los rebeldes hutíes –apoyados por Irán– tomaron la capital de Yemen, Saná, pero se generalizó el 26 de marzo de 2015, con el inicio de la intervención militar de la alianza de países árabes suníes, liderada por Arabia Saudí.

Desde el inicio de la ofensiva más de 10.000 personas han muerto en las zonas controladas por los rebeldes, según datos publicados el pasado 2 de enero por el Gobierno de los chiíes hutíes, cifra sin confirmar por ninguna otra fuente.  Entre las víctimas mortales, más de 5.000 niños han perecido desde la intervención de la coalición árabe, y casi la totalidad de los menores en el país, once millones, necesita ayuda humanitaria para sobrevivir, según un informe publicado por Unicef el pasado enero. De una población de 26 millones de personas, 20 millones necesitan ayuda humanitaria de emergencia y siete millones dependen completamente de los alimentos proporcionados por los organismos internacionales, según la ONU. Además, Yemen sufre una gran epidemia de cólera que se ha propagado en los pasados meses y ha afectado a casi un millón de personas y ha matado a 2.200.

«Teníamos la esperanza de que la guerra terminara dos o tres meses después del inicio de la intervención», asegura Saed Zabet Shaya, que abandonó su casa en abril de 2015. Desde entonces, vive con seis miembros más de su familia en una pequeña tienda de campaña de un campo de desplazados situado a unos 30 kilómetros al norte de Saná, donde no hay ni clínicas, ni hospitales ni escuelas. «Antes de la guerra, trabajábamos en granjas, pero la guerra nos destruyó».

La ONU nombró el pasado febrero al británico Martin Griffiths como el nuevo enviado especial para Yemen y el encargado de tratar de mediar para poner fin al conflicto en el país. «Hemos pedido a las partes que participen activamente y aprovechen la oportunidad de la llegada del nuevo enviado de la ONU para avanzar en el proceso de paz», aseguró el pasado miércoles a un grupo de periodistas la embajadora de la Unión Europea para Yemen, la española Antonia Calvo Puerta.

Situación desesperada

Desde que comenzó la guerra el precio de la comida se ha disparado. El precio del arroz aumentó un 131 %, los frijoles cuestan un 92 % más, el aceite vegetal un 86 % más y la harina para hacer pan un 54 % más, aseguran desde la ONG Oxfam Intermón, que trabaja en el terreno.

Los equipos de la organización han hablado con familias que viven en áreas remotas de Amran, en el noroeste del país, quiénes les han contado que solo pueden pagar media bolsa de trigo al mes y que tienen que caminar tres kilómetros dos o tres veces al día para buscar agua no tratada en un pozo. «El país se encuentra al borde de la hambruna. Las familias se enfrentan a una lucha diaria solo para hacerse con productos básicos como la comida y el agua», asegura José María Vera, director de Oxfam Intermón.

Asimismo,la ONG ha mostrado su preocupación por que «el Gobierno español premia la venta de armas a Arabia Saudí, que pueden contribuir a cometer graves violaciones de derechos humanos en Yemen, en lugar de destinar los fondos a ayudar a las víctimas de esta crisis humanitaria». Según datos ofrecidos por Oxfam Intermón, «entre 2015 y junio de 2017 España autorizó 202 licencias de exportación de armas a Arabia Saudí, Bahrein, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Marruecos y Qatar, miembros de la coalición encabezada por Arabia Saudí que bombardea Yemen desde 2015».

Alfa y Omega/EFE