María Álvarez de las Asturias, fundadora del Instituto de orientación familiar Coincidir y autora de La nulidad matrimonial. Mitos y realidades (Digital Reasons), responde a las dudas más habituales sobre los procesos de nulidad

¿Todos los matrimonios que han fracasado son nulos?

No, no se puede decir eso. No se puede identificar automáticamente el fracaso matrimonial con la nulidad. En realidad, muchos matrimonios fracasados son válidos.

¿Las nulidades son solo para los famosos?

Yo he trabajado en más de mil causas de nulidad y solo ocho de ellas eran de personas que salen en los medios de comunicación. Esos casos llegan a las portadas, pero el trabajo diario de los tribunales no llega. Y luego hay que decir que de lo que se publica a la realidad hay muchas veces bastante distancia.

¿Pedir la comprobación de la nulidad de tu matrimonio cuesta mucho dinero?

El Papa ha pedido insistentemente que, en la medida de lo posible, los procesos sean gratuitos para los fieles. Es algo que pide a la Iglesia universal, pero en España ya no se quedaba uno sin poder acudir al tribunal por cuestiones económicas, pues existe el beneficio de justicia gratuita. Algunos tribunales han suprimido las tasas del tribunal, otros las han reducido, aunque tienes que pagar los honorarios de tu abogado.

Esto tiene otra cara, porque el trabajo de los tribunales tiene un coste, que se debe cubrir con otras partidas de los presupuestos diocesanos. La clave es que para atender a las personas de la mejor manera posible hay que tener buenos profesionales, y todo trabajador merece su salario.

¿Los procesos de nulidad son largos?

La reforma del Papa elimina la segunda instancia automática y el proceso se hace más corto, porque basta una sola sentencia, salvo que se apele. Durante estos años posteriores a la reforma impulsada por el Papa ha aumentado el número de personas que se han acercado al tribunal, por lo que en algunos tribunales ha podido haber algo de atasco, ya que con los mismos medios se ha tenido que sacar más trabajo.

¿Es difícil probar la nulidad?

Depende de cada caso. Con lo que cuenta el tribunal es con que los contrayentes dijeron que habían acudido libre y conscientemente a contraer matrimonio. A partir de ahí, hay que demostrar que no lo hicieron, y entra una gran variedad de circunstancias.

Con la reforma de los procesos, ¿es más fácil obtener ahora la nulidad si la pides?

La reforma del Papa no es ni manga ancha ni un coladero, porque el Papa hace una defensa absoluta de la indisolubilidad del matrimonio y recuerda a los obispos que deben velar por que las sentencias se ajusten a la verdad. Lo que se ha facilitado es simplemente que caigan esas barreras reales o imaginarias que tenían los fieles sobre los procesos de nulidad.


Lo que es y no es un matrimonio

«El matrimonio es una realidad muy importante, que quizá no se valora en toda su grandeza. Es una entrega total, una decisión radical, y un acto de libertad muy grande», explica María Álvarez de las Asturias. El matrimonio por la Iglesia, «que coincide con el matrimonio natural», es «una unión en al amor para siempre, en fidelidad y fecundo. Esto es lo que los novios deben querer cuando se casan, y tienen que elegirlo libremente».

Por tanto, «si uno de los dos cónyuges, o los dos, por algún motivo, no quiere alguno de estos aspectos, o tiene una limitación de la libertad, o desconoce lo que es en realidad el matrimonio, entonces puede ser que no nazca un matrimonio», afirma Álvarez de las Asturias.

De este modo, puede ocurrir que «aunque aparentemente se esté celebrando un matrimonio, en realidad no lo sea».

En cualquier caso, la nulidad «no es la solución mágica» a la hora de gestionar un fracaso matrimonial, porque una sentencia «no soluciona los efectos psicológicos, espirituales y familiares» de un fracaso de la relación. Por este motivo, «muchos pedimos con el Papa un acompañamiento para aquellos que han pasado por una ruptura, pero no como un pretexto para casarse nuevo, sino para entender qué ha pasado en esa relación para que no haya podido salir adelante como matrimonio».

Normalmente, «cuando un matrimonio no ha ido bien, ha habido mucho sufrimiento. Por eso consuela saber si esa relación, en la que se ha sufrido tanto, ha sido un matrimonio o no. Ayuda a conocer el por qué de todo ese dolor».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo