¿Todos los bautizados son sacerdotes? ¿La Iglesia y el Papa se pueden equivocar?
El Pontífice ha utilizado la catequesis de este miércoles para responder cuestiones acerca del sacerdocio real de los bautizados y la infalibilidad del pueblo de Dios y del Papa
Todos los bautizados tienen el sacerdocio real. Este miércoles el Papa se ha detenido en la catequesis de la audiencia general a explicar qué es eso y qué consecuencias tiene. «Este sacerdocio común de los fieles es donado con el Bautismo, que nos habilita para rendir culto a Dios en espíritu y en verdad y a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios mediante la Iglesia», ha señalado en un primer momento León XIV.
Pero, ¿cómo se ejerce este sacerdocio real? «Tiene lugar de muchas maneras», ha detallado el Pontífice. «Sobre todo participando en la ofrenda de la Eucaristía. Mediante la oración, el ascetismo y la caridad activa». En resumen, como se lee en el Concilio Vaticano II, «se actualiza por los sacramentos y por las virtudes».
Sentido de fe
Durante la catequesis, el Santo Padre ha aseverado además que los fieles, el pueblo de Dios, también participa de la misión profética de Cristo, a través del sensus fidei. «Es como una facultad de toda la Iglesia, gracias a la cual en su fe reconoce la revelación transmitidas, distinguiendo entre lo verdadero y lo falso en las cuestiones de fe, y al mismo tiempo penetra más profundamente en ella y la aplica más plenamente en la vida», ha explicado el Papa parafraseando a la Comisión Doctrinal del Concilio.
El sentido de la fe «pertenece, por tanto, a cada fiel no a titulo individual, sino como miembros del pueblo de Dios en su conjunto», ha añadido.
Infalibilidad de la Iglesia
Por último, León XIV se ha detenido en la infalibilidad de la Iglesia y del Romano Pontífice. Para responder ha utilizado la constitución conciliar Lumen gentium: «La totalidad de los fieles, que tienen la unción del Santo, no puede equivocarse cuando cree, y esta prerrogativa peculiar suya la manifiesta mediante el sentido sobrenatural de la fe de todos el pueblo cuando desde los Obispos hasta los últimos fieles laicos presta su consentimiento universal en las cosas de fe y costumbres».
De esta forma, «la Iglesia como comunión de los fieles que incluye obviamente a los pastores, no puede errar en la fe». Y ha añadido: «El órgano de esta propiedad suya, fundado en la unción del Espíritu Santo, es el sobrenatural sentido de la fe de todo el pueblo de Dios, que se manifiesta en el consenso de los fieles». De esta «unidad, que el Magisterio eclesial custodia, se deduce que cada persona bautizada es un sujeto activo de evangelización, llamado a dar un testimonio coherente de Cristo según el don profético que el Señor infunde en toda su iglesia».