Tiempos de ilusión. La excitante vida imperfecta de una familia en ebullición - Alfa y Omega

Tiempos de ilusión. La excitante vida imperfecta de una familia en ebullición

Rosa Die Alcolea
Sandrine e Yves son un matrimonio que afronta de una manera peculiar la pérdida de trabajo del marido.
Sandrine e Yves son un matrimonio que afronta de una manera peculiar la pérdida de trabajo del marido. Foto: Acontracorriente Films.

¿Quién no ha visto Billy Elliot y ha salido del cine, o del salón de casa, con unas ganas grandiosas de bailar? La electrizante Tiempos de ilusión tiene el don de contagiar las ganas de vivir. Y de seguir bailando, como Sandrine, la madre que encarna Camille Cottin.

La exitosa Intocable (2011), que recaudó más de 426 millones de dólares en todo el mundo, y otros títulos, preceden la contundente filmografía de Nakache y Toledano —apellido sefardí, por cierto—, y espléndida visión del ser humano, con una óptica vitalista, optimista y también, en esta última cinta, algo nostálgica por un tiempo en el que no había lugar para el miedo, la incertidumbre o la ya instalada ansiedad; los años 80 eran tiempos de ilusión.

La risa como forma de seguir adelante es la clave de la obra de esta pareja artística, para quienes la comedia es una forma de elegancia y, incluso en temas duros como la enfermedad o el paso. En Intocable lo vemos en la amistad entre el aristócrata tetrapléjico y su cuidador de barrio: el humor irreverente de Driss no niega la discapacidad de Philippe, sino que le devuelve la dignidad de ser tratado como uno más. En Tiempos de ilusión, ese humor se asoma en Yves, un directivo que se queda en el paro y que sostiene a su familia de una manera muy peculiar.

La música es un protagonista más: sus temas son vehículos de plenitud, catarsis y motivación, desde los estrafalarios The Cure hasta I’m So Excited, de The Pointer Sisters, con la que Sandrine regala un espectacular número: un parón de naturalidad, liberación, confusión y ansiedad en mitad de los quehaceres, como la vida misma.

Tiene gracias que esta luminosa película naciera del confinamiento. Nakache y Toledano se enviaron fotos familiares y empezaron a contarse su adolescencia, la etapa en la que aún no se conocían. Aquellas anécdotas, que Louis Garrel y Camille Cottin ayudaron a convertir en guion, explican el carácter íntimo de un filme que mira al pasado desde la amistad.

Hay además un trasfondo generacional. Sus padres hablaban del país de origen como quien cuenta una fiesta a la que uno no pudo asistir; ellos, los primeros nacidos en Francia, rechazaron esa nostalgia heredada porque querían sentirse plenamente franceses. Ya convertidos en padres, entendieron mejor a los suyos y recuerdan que, aunque en casa pareciera mandar el padre, fueron las madres quienes los criaron.

La década, por su parte, no es un escaparate de anuncios y colores: los 80 llegan a través de la familia, del padre, la madre y los hermanos. El verdadero protagonista es Vincent, un chico a punto de cumplir 13 años cuyo cambio experimenta con la inquietud y el entusiasmo propios de una plena mutación. De ahí su carácter universal: en Alemania o Portugal hubo espectadores que les dijeron que era su propia historia.

Tiempos de ilusión
Dirección:

Olivier Nakache y Eric Toledano

País:

Francia

Año:

2026

Género:

Comedia, familiar

Público:

+7 años

Cartel de 'Tiempos de ilusión'