Tiempo para soñar a lo grande

Begoña Aragoneses
Foto: EFE/Juan Carlos Hidalgo

Madrid comienza el desconfinamiento y es hora de ponerse en marcha. El cardenal Carlos Osoro ha invitado a la juventud madrileña a ser los protagonistas de un Plan de Esperanza para este tiempo nuevo que «supone asumir con todas las consecuencias decirle a la gente “qué quieres que haga por ti”». Así lo expresó durante un encuentro virtual convocado por la Delegación de Juventud y que supuso el punto de partida de los trabajos.

«El ser humano tiene hambre de Dios, lo ha demostrado la pandemia, tenemos una noticia que dar» y por eso, la evangelización vertebrará cada acción que se vaya a llevar a cabo, y que el purpurado ha propuesto pensar no solo para estas primeras semanas de desconfinamiento sino para el futuro, y no solo para Madrid: «Ojalá llevemos este plan al mundo».

Creatividad, generosidad, valentía, misericordia y acogida son algunas de las disposiciones propuestas a los jóvenes para «buscar salidas, partiendo de las necesidades reales que tiene la gente». Por eso, para este trabajo se ha propuesto el método tradicional de la Iglesia de revisión de vida de ver-juzgar-actuar.

No limitarse a lo asistencial

De esa primera reunión surgió un equipo promotor de más de 20 personas, entre las que se encuentran jóvenes representantes de cada una de las vicarías, así como de distintos movimientos y realidades de Iglesia, que ya han mantenido dos encuentros más.

Juan Carlos Alarcón, de Juventud Obrera Católica (JOC), se muestra ilusionado con el plan: «Es diferente porque nos invita a ir más allá, y en esto tenemos mucho que decir los cristianos porque el mundo está necesitado de trascendencia». Para este joven, «el plan no consiste solo en quedarnos en lo inmediato, en el plano asistencial, sino en proponer alternativas. ¿Cuáles? Ni idea, pero esto es lo bonito».

El Plan de Esperanza es crear, es aportar una vida nueva, un estilo nuevo sin caer en el puro activismo. Se trata de discernir la realidad y repensar la vida desde la fe, y el éxito estará, como señala Juan Carlos, «en que en el proceso nos encontremos con Jesús». Es soñar a lo grande, como los animó el arzobispo de Madrid, porque hay sueños «que se hacen realidad».

Este atreverse a soñar es inspirador para Leticia Arroyo, de la Vicaría II y también integrante del equipo promotor: «Podemos llevar el amor y la esperanza mucho más allá de lo que pensamos». Y retomando una idea que les trasladó en esa primera reunión el obispo auxiliar monseñor José Cobo, la de encontrar un raíl común que dé respuestas comunes, Leticia explica que «ya solo el hecho de que estemos intentado hacer que el Espíritu Santo inspire algo es un paso».

El plan involucra a toda la pastoral juvenil de la diócesis para algo concreto, lo cual es muy destacable en opinión de Alarcón, y su trabajo se podría estructurar, como indicó el cardenal Osoro, por equipos que atendieran a cada uno de los grupos sociales que se han visto afectados por esta pandemia: niños, jóvenes, ancianos, trabajadores… Sin olvidar, incluso, el ámbito cultural.

Con ojos nuevos

Para avanzar en ese diagnóstico de la realidad y como primer ejercicio de pensamiento, este viernes 22 arranca el ciclo virtual Con ojos nuevos, puesto en marcha por la Delegación de Juventud con el objetivo de hacer una lectura desde la fe de este tiempo de pandemia y una proyección de cómo enfrentarse, siendo Iglesia, a las nuevas situaciones derivadas de la crisis.

Pedro José Gómez Serrano, profesor de Económicas de la UCM, será uno de los ponentes, y hará esa reflexión desde cinco encrucijadas ante las que la crisis del coronavirus sitúa a la sociedad: mirar a la realidad de forma indiferente o implicada; establecer vínculos o desvincularnos del otro; aceptar como un esfuerzo colectivo de la sociedad el no dejar a nadie atrás económicamente o «a río revuelto, ganancia de pescadores»; volver al estilo de vida de antes o vivir uno más contenido; y por último, la tentación de olvidarse del prójimo lejano a costa del cercano.

B. Aragoneses