Sin sucesión apostólica, no hay Iglesia

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Los obispos españoles celebran la Eucaristía, presidida por el cardenal Rouco, en la basílica romana de San Pablo Extramuros. Foto: AVAN

Los obispos españoles han visitado estos días las tumbas de los Apóstoles Pedro y Pablo (ad limina Apostolorum significa a los sepulcros de los Apóstoles), una tradición que se remonta a los orígenes mismos de la Iglesia. En la Eucaristía que celebró buena parte del episcopado español en San Pablo Extramuros, presidida por el cardenal Rouco, el Presidente de la Conferencia Episcopal Española señaló que acercarse hasta los sepulcros de los apóstoles Pedro y Pablo «es algo esencial y constitutivo» de la Visita ad limina, y con ello «queremos sellar nuestra fidelidad como sucesores de los apóstoles». No en vano, «la Iglesia vive de la sucesión apostólica: sin sucesión apostólica no hay Iglesia, no hay anuncio del Evangelio, no hay ministerio de los sacramentos y no hay pueblo de Dios». Por eso, «renovar nuestra vocación fundamental de ser sucesores suyos –participada análogamente en el presbiterado y cualitativamente distinta por los seglares– es uno de los primeros y grandes frutos de la Visita ad limina», afirmó el cardenal Rouco.