Sembradores de esperanza

«Trabajar con mis ancianos es mucho más que tomarles la tensión o vigilar que se tomen la medicación: también necesitan nuestro cariño y atención», afirma doña María García, de 27 años, protagonista…

Cristina Sánchez Aguilar

«Trabajar con mis ancianos es mucho más que tomarles la tensión o vigilar que se tomen la medicación: también necesitan nuestro cariño y atención», afirma doña María García, de 27 años, protagonista del cartel del Día de la Caridad 2012, una joven que coordina la enfermería de la residencia de ancianos Fundación Santa Lucía, que sostiene Cáritas Madrid en la capital.

Doña María hace vida, en su día a día, el lema elegido este año por la institución para la Jornada más importante del año, el Día de la Caridad: Vivir es amar, amar es servir, que no es otra cosa que vivir de tal modo que, «con el testimonio de nuestra vida, seamos sembradores de esperanza ante tanta frustración», tal y como afirma Cáritas Madrid en su presentación para este día.

Natural de Vigo, está vinculada a Cáritas desde pequeña: «Siempre he ayudado a mi madre en la parroquia, a repartir bolsas de alimentos para las personas que, en nuestro barrio, necesitaban ayuda. Por eso, cuando vine a Madrid, busqué un lugar donde poder seguir colaborando con Cáritas». Así llegó hasta la Residencia Fundación Santa Lucía, donde 34 voluntarios trabajan con 82 ancianos que no pueden valerse por sí mismos, ni su pensión llega para pagar una residencia privada.

«Me encanta trabajar con ancianos. Aprendo mucho de ellos», sentencia la joven. Testimonios como el suyo encarnan el trabajo y el compromiso diarios de Cáritas Madrid.

Cristina Sánchez Aguilar

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En la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, la Iglesia celebra el Día de Caridad, un día para festejar que, «en la comunión eucarística, está incluido el ser amado por Dios y el amor a los otros», como señala el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, en su Carta pastoral para este día.

Una jornada en la que se recuerda, especialmente, el trabajo de Cáritas Madrid «con las personas que sufren más duramente las consecuencias de la crisis», afirma el cardenal, en el texto, en el que agradece, ante el crecimiento de donativos, «el milagro de generosidad» de los madrileños y el aumento del número de voluntarios, «aquellos que, viendo las dificultades de tantos que están siendo golpeados por la crisis, se dedican a amar y a servir, acompañando y atendiendo a los más necesitados».

La institución, que presentó el pasado martes su Memoria 2011, atendió, durante el curso pasado, a un total de 118.000 personas; todas ellas, historias duras que se desarrollan en nuestra ciudad, al lado de nuestras casas. Además, siempre atenta a las necesidades más acuciantes de cada época, Cáritas Madrid aumentó las respuestas ofrecidas ante el problema del paro, desde su Servicio de Empleo, a través del cual ha formado y capacitado a 1.190 alumnos en los sectores con mayor demanda en el mercado laboral.

Otro de los datos más llamativos de la Memoria de Cáritas Madrid es que, a pesar del impacto de la crisis, los recursos empleados por la entidad se han incrementado, siendo 23.816.349 euros la cantidad destinada a los diferentes proyectos. Un millón de euros fue utilizado por el Fondo Diocesano de Emergencia, creado por motivo de la crisis, para completar las ayudas institucionales ya existentes. De los recursos empleados, el 77% procede de los fieles y las aportaciones de los donantes; el 3% procede del IRPF; el 12%, de subvenciones de la Administración pública, y el 8% restante, de las aportaciones de los usuarios.

«Es el amor de Dios el que moviliza a tantos corazones a vivir amando y sirviendo a los que sufren», subraya el cardenal arzobispo de Madrid. «Las parroquias, Cáritas parroquiales, instituciones de consagrados, voluntarios, donantes, suscriptores, trabajadores, técnicos… y beneficiarios, formamos esa gran familia de Cáritas diocesana, donde circula por los corazones la fraternidad y la concordia, la generosidad y la esperanza», concluye. Una generosidad que es, ahora más que nunca, necesaria. Por eso, hoy, jueves 7 de junio, las calles de Madrid están llenas de rojo y blanco, de huchas a la espera de esas aportaciones para mejorar la vida de nuestros vecinos que sufren. Y el domingo, 10 de junio, día del Corpus Christi, la recaudación en las parroquias también irá dirigida a este fin.

C.S.

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Es mucho tiempo el que llevamos afectados por la grave crisis, cuyos efectos devastadores no han dejado de crecer. Los datos que de un modo periódico hemos ido conociendo, sobre todo el número de personas que pierden el empleo, son alarmantes, por las graves consecuencias que afectan a tantas personas y familias cuya situación de penuria está siendo, en muchos casos, dramática.

Pero la crisis no es sólo económica y financiera, también padecemos una profunda crisis moral y de valores. Se idolatra el confort, el bienestar, el dinero, el placer…, y se rechaza al Dios verdadero. Ésta es la raíz fundamental de todos nuestros males. No saldremos de esta situación si no nos convertimos y volvemos nuestra vida a Dios. Es el amor de Dios el que nos impulsa a vivir amando y sirviendo, y con Él recibimos la gracia para construir una sociedad más justa y fraterna, austera y solidaria, apartándonos de la codicia, la acumulación de bienes y el enriquecimiento rápido.

Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida, y es en Él y con Él de Quien recibiremos la fuerza, hecha caridad, para acertar en la salida de la crisis. Sin esta caridad, que es generosidad sincera, servicio desinteresado, solidaridad fraterna y austeridad, será imposible introducir los cambios necesarios en el estilo de vida y en las costumbres sociales y políticas que han conducido a la crisis y que seguirán amenazantes siempre.

Cáritas Madrid es la institución de nuestra Iglesia diocesana al servicio de los pobres. Las parroquias, cáritas parroquiales, instituciones de consagrados, voluntarios, donantes, suscriptores, trabajadores, técnicos… y beneficiarios, formamos esa gran familia de Cáritas donde circula por los corazones la fraternidad y la concordia, la generosidad y la esperanza.

Aunque en este tiempo las ayudas que Cáritas ha hecho llegar a las personas que sufren más duramente las consecuencias de la crisis han crecido muy significativamente, los fondos de Cáritas siguen aumentando gracias a la generosidad de suscriptores y donantes. Os agradezco sinceramente que este milagro de generosidad siga siendo posible. También quiero expresar mi agradecimiento a todas las personas que, viendo las dificultades de tantos que están siendo golpeados por la crisis, se dedican a amar y a servir, acompañando y atendiendo a los más necesitados.

Este modo de vivir, amando y sirviendo a los que nadie quiere, es vivir en plenitud, que sólo podemos conseguir sintiéndonos amados por Dios. Que esta manera de vivir de tantas personas que, a través de Cáritas, aman y sirven a los pobres, sea un ejemplo y un estímulo para toda la ciudadanía y, caminando juntos, salgamos de esta crisis construyendo una sociedad más justa y fraterna.

+ Antonio Mª Rouco Varela
De la Carta para el Día de Caridad 2012

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