Semana Santa consagrada a la paz - Alfa y Omega

En su estilo de concordia y sin estridencias, León XIV ha convertido esta Semana Santa en un clamor por la paz. Con mensajes directos a los gobernantes, pero también a ti y a mí por si creemos que la cosa no va con nosotros. 

Ya el Domingo de Ramos, el Papa presentó a Jesucristo como Rey de la paz y alzó la voz contundente para aseverar que «nadie puede utilizar a Dios para justificar el enfrentamiento» y que el Señor rechaza las plegarias de quienes «tienen las manos manchadas de sangre». El martes dirigió unas palabras directas a Trump, algo poco frecuente en un Papa: «Espero que esté buscando una forma de reducir la cantidad de violencia, lo que sería una contribución significativa para frenar el odio que se está creando y aumentando constantemente en Oriente Medio y en otros lugares». El viernes, en el vía crucis, recordó que «toda autoridad tiene el poder de comenzar una guerra o terminarla». El Domingo de Resurrección, León XIV apeló de nuevo a que «quienes tiene el poder de librar las guerras, elijan la paz». 

Pero el gran riesgo de un mundo asolado por las guerras y la violencia es que todos los hombres y mujeres caigamos en la resignación «y nos volvemos indiferentes ante la muerte de miles de personas». Esa es una gran derrota ante un mundo marcado por el odio «que nos hace sentir impotentes ante el mal». Ante eso, el Papa nos pide que «hagamos oír el grito de paz que brota del corazón» en la vigilia que ha convocado el próximo sábado, 11 de abril, para implorar «la paz de Cristo que no solo silencia las armas, sino que transforma el corazón». 

Quizás pensemos que cada uno de nosotros no puede hacer gran cosa. Pero, con Dios, todo es posible.