Save the Children: «La pornografía atenta contra los derechos de los adolescentes»

Ocho de cada diez adolescentes ve pornografía casi a diario, baja la edad del primer acceso a los 12 años y se trivializa la violencia contra la mujer

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Foto: Pixabay

El 62 % de los menores entre 13 y 17 años consume pornografía, y en el caso de los chicos esta cifra se eleva hasta el 87 %. Ocho de cada diez adolescentes lo hace casi a diario, y la edad media de inicio del acceso –bajando cada vez más­– está en los 12 años. Son datos del informe (Des)información sexual: pornografía y adolescencia, hecho público este martes por Save the children.

El informe ofrece datos preocupantes, como el del 9 % de niños que accede por primera vez a la pornografía antes de los 10 años; o el hecho de que casi el 70 % de los adolescentes llegan hasta ella de manera accidental: a través de otras páginas web (17 %) o a través de sus amigos (54 %). «El porno no se busca, se encuentra», dice uno de los 1.753 adolescentes encuestados por Save the children para su informe.

Según la encuesta, el 36 % no diferencia la pornografía de sus propias relaciones, más de la mitad de quienes ven pornografía a menudo reconoce que influye mucho en su vida, y el 35 % de los chicos confiesa que consume más de lo que les gustaría. Para Catalina Perazzo, directora de Políticas de Infancia de Save the Children, son datos alarmantes porque «muchos adolescentes no tienen capacidad crítica y les resulta difícil comprender que la pornografía es ficción. No han terminado su proceso madurativo y no han recibido ningún tipo de educación afectivo-sexual. Los que consumen más reconocen en menor medida la violencia en las imágenes que ven, y algunos incluso dicen que lo que ven les da ideas para poner luego en práctica. Tampoco saben identificar bien prácticas de riesgo como el no usar el preservativo, por ejemplo».

Junto a ello, la pornografía promueve «la falta de consentimiento de la mujer y su dolor físico como elementos eróticos», de ahí el riesgo de «normalizar y de imitar lo que se ve en la pornografía».

La importancia de la familia

Según (Des)información sexual: pornografía y adolescencia, el 29 % de los adolescentes llega hasta la pornografía al buscar información sobre sexualidad que no logran encontrar en ningún otro lugar. Por eso, «las familias deben involucrarse más y sin miedo en la educación afectivo sexual de sus hijos –afirma Catalina Perazzo–.En aquellas en las que hay más diálogo y acompañamiento, hay un menor consumo». En este sentido, hay varios indicadores que avalan esta tesis: el 82 % de los que nunca cenan en familia ha visto pornografía en los últimos 30 días; y cuando hay pautas familiares respecto al uso de la tecnología existe un menor consumo de pornografía.

Para Andrés Conde, director general de Save the Children, «la adolescencia es una etapa crítica del desarrollo humano, básica para la construcción de la identidad personal», por lo que la pornografía supone «un alto impacto en su crecimiento y bienestar». Según Conde, «aquí hay derechos humanos en juego: el derecho a una información adecuada a su edad y madurez, el derecho a la intimidad y el derecho a una educación integral. Todos estos derechos se ven conculcados por un fenómeno sobre el que hay un alto consenso social en contra, pero una baja intensidad de actuación». De ahí que desde Save the children piden mecanismos para regular el acceso gratuito e ilimitado a la pornografía, y se van a recabar medio millón de firmas para tramitar una ley de protección contra la violencia contra los menores en el Congreso de los Diputados, que regule la educación afectivo sexual y detecte situaciones de violencia contra ellos e este campo.