Religiosa española en Venezuela: «La gente no sabe qué pasará»

Religiosa española en Venezuela: «La gente aquí vive del Gobierno y ahora no saben qué pasará»

Melibea González, que lleva 50 años en el país, relata a Alfa y Omega el «miedo» y la «incertidumbre» de los ciudadanos. «Están haciendo acopio de alimentos»

José Calderero de Aldecoa
El ataque estadounidense se produjo a las 2 de la madrugada. Foto: OSV News/Leonardo Fernandez Viloria, Reuters.

Cuando hace 50 años Melibea González dejó su España natal y arribó a Venezuela «tenía la inquietud, con otra compañera, de trabajar donde nadie quería, que era en la zona rural», asegura en entrevista con Alfa y Omega. Por eso esta religiosa y educadora dejó Caracas y se trasladó a Cumanacoa, un pueblo situado a más de 400 kilómetros de la capital.

«Aquí no había maestros graduados, así que ponían a dar clases a muchachos que habían terminado la Primaría». Hasta que llegaron las religiosas, que pertenecen a la congregación de las Misioneras de Cristo Jesús. «Es un lugar apartado. Ni siquiera llega la carretera», señala.

Un niño de la escuela en la que trabajó la religiosa. Foto cedida por Melibea González.

Apagón informativo

Así, cuando González se levantó el sábado 3 de enero no tenía ni idea de que Estados Unidos había bombardeado Caracas y que el equipo militar Delta Force había capturado al presidente del país, Nicolás Maduro, y a su mujer, Cilia Flores. «Me llamaron mis hermanas de España. Yo no tenía ni idea. Aquí uno no se entera de nada y la gente no habla porque tiene mucho miedo».

A modo de ejemplo, la religiosa cuenta durante la entrevista que recientemente, antes del ataque estadounidense, bajó al pueblo e intentó conversar con una señor, pero «me dijo “no, Meli, no se puede habar porque te meten preso”», asegura. No obstante, sus hermanas de congregación, que se encuentran en Caracas, sí que «se despertaron asustadas» ante el estruendo, que fue a las dos de la madrugada, pero «un rato después se fueron a la cama».

Maduro en Nueva York custodiado por la DEA. Foto: OSV News photo/@RapidResponse47 handout via Reuters).

Acopio de alimentos

Tras el bombardeo, Melibea González describe una situación parecida. «La gente tiene mucho miedo a hablar. Hay un hermetismo absoluto». A pesar de ello, «la gente sigue haciendo vida normal. Los comercios están abierto». La propia religiosa ha bajado de nuevo hoy mismo al pueblo, «a comprar algo» y lo único que ha detectado de extraño «es que la gente está intentando hacer acopio de alimentos por lo que pueda pasar».

La tarea sin embargo no es fácil porque «la gente está muy mal. No hay dinero. Los sueldos son muy bajos y todo está muy caro». De hecho, González fue a buscar «algo de proteínas» a pagar con su pensión —de 130 bolívares (unos 0,37 euros)— y «lo único que pude comprar fueron huesos de cerdo», asegura.

Melibea, a la izquierda, junto con algunos de los niños de la escuela. Foto cedida por Melibea González.

Vivir del Gobierno

La situación era distinta en el pasado. «Aquí en los campos se producía caña de azúcar porque Cumanacoa es el centro del municipio y contaba con una central azucarera». Pero según la religiosa, «todo se acabó cuando el Ejecutivo tomó el control de la central». Y añade: «Ahora todo el mundo vive del Gobierno. Cobran el sueldo mínimo».

En este sentido, habla de «incertidumbre. La gente vive del Gobierno —reitera—, pero ha caído el presidente, pues la gente no sabe qué pasará. ¿Quién tomará el control ahora?». De todas formas, considera que «un cambio sería bueno, porque así no vamos a ningún sitio», asegura en relación a la detención de Maduro.

Por último, Melibea González habla del papel de los católicos ante el contexto sociopolítico actual de Venezuela. Pide «acompañar con la oración lo que está ocurriendo», pero también «tratar de inculcar valores como el respeto, porque la gente está dividida, o la responsabilidad y la producción, porque no se puede vivir del Gobierno. Conseguir un puesto para ver quién agarra más».