Querido Juan Pablo II:

Desde el pasado 30 de mayo de este año en que propusimos a nuestros lectores enviar una carta o dibujo al Papa, en agradecimiento por su dedicación a la Iglesia, la Redacción se nos ha llenado de mensajes -en esta página recogemos algunos-, a cual más original y cariñoso. Agradecemos a los lectores de Alfa y Omega su respuesta. Hasta finales de este mes de septiembre, continuaremos recogiendo las cartas de gratitud a Su Santidad que nos envíen, con el fin de hacérselas llegar

Carmen Imbert
María Lourdes del Cañizo. Córdoba

Desde el pasado 30 de mayo de este año en que propusimos a nuestros lectores enviar una carta o dibujo al Papa, en agradecimiento por su dedicación a la Iglesia, la Redacción se nos ha llenado de mensajes -en esta página recogemos algunos-, a cual más original y cariñoso. Agradecemos a los lectores de Alfa y Omega su respuesta. Hasta finales de este mes de septiembre, continuaremos recogiendo las cartas de gratitud a Su Santidad que nos envíen, con el fin de hacérselas llegar

«Mi profesora nos ha dicho que a usted le gusta que le manden cartas y dibujos. Pues bien, todas nosotras le hemos preparado esta sorpresa que espero que le guste. También quiero darle ánimos porque, después de todo, usted es la cabeza visible de la Iglesia y, aunque no le he visto nunca, pienso que es usted la mejor persona del mundo». María Cana, con sólo 10 años, firma así el colorido dibujo que le envía al Papa. En su clase, y animadas por su profesora, le han hecho un dibujo completado con un breve texto para Su Santidad. De los textos se desprenden los murales y fotos que adornan su aula, como cuenta, por ejemplo, Blanca Arteche, de 9 años: «En la clase tenemos un corcho del horario que haces tú todos los días y con fotos tuyas. En un cuadro te tenemos a ti y a la Virgen María». Algunas, como Carmen Delgado, afinan más: «Tenemos un poster donde sale usted de pequeño hasta de mayor. Sale muy bien, es muy fotogénico».

Otros niños, después de asegurarle que le quieren mucho y que piden por él todos los días, le cuentan sus proyectos o sueños de construir una granja para gatos, o de ofrecerse, como Olga Campello, de 10 años: «Sé que estás muy preocupado por la paz del mundo, cuando hago un sacrificio casi siempre lo ofrezco por la paz». Lo mismo le pasa a Celia María Domínguez, también de 10 años: «Santo Padre, ayúdame a rezar por la paz del mundo, por favor. / Santo Padre, ayúdame a rezar por los sacerdotes. / Santo Padre, Ayúdanos, ayúdanos. / Por las familias, por los sacerdotes, que te pongas bien. Santo Padre, ayúdanos, ayúdanos». La paz es la preocupación repetida de todos los niños.

En el colegio de Santa María de las Rozas, como nos cuenta Cristina Escribano, de 6 años, con una caligrafía perfecta, rezan todas las mañanas al llegar a clase: «Jesús, te quiero mucho y quiero ayudarte y parecerme a Ti. María, Madre de Jesús, ayúdame para que me parezca a Jesús, cuando rezo, cuando juego, cuando trabajo, cuando estoy triste y cuando estoy contenta, para que todos los hombres seamos buenos. Te pido más por todos los sacerdotes para que sean buenos y enseñen a todos los hombres el camino para ir a Dios». Otros mandan el dibujo, como Marina, de 3 años, y su tutora añade lo que suponemos le ha querido decir al Papa la niña, aunque no sepa escribir: «Que le diga a Jesús que le quiero».

Pero no todo son dibujos y oraciones infantiles. Es el caso de este testimonio de Rocío Jurado Ojeda, desde Sevilla: «Gracias de corazón por aquella sonrisa y bendición que me diste, el año 82, en Sevilla, beatificación de sor Ángela de la Cruz, ya camino del aeropuerto, y yo corriendo detrás del Papamóvil por un olivar, sola y llamándote para que me miraras. ¡Qué sonrisa más cálida y qué bendición me lanzaste! Desde ese día me enganché más a Dios, y sigo y arrastro a mi marido y a mis 4 hijos y a todos los que se pongan por delante».

Por delante quedan también las postales de varios mayores, como Pedro Torres, de Madrid: «Yo como tú también soy mayor -abuelo-, pero mi vida no ha sido tan ejemplar, por eso, como el buen ladrón le dijo a Jesús en el Calvario: Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino yo también te pido a ti: acuérdate de nosotros cuando llegues a la Casa del Padre».

Con un ramillete espiritual de oraciones y misas, María Pura Florido, de un pueblecito de Huelva, Aroche, se hace cargo de la valentía del Pontífice y lo que supone para una persona de su misma edad el hecho de que siga en la brecha: «Quiero decirle que su vida es un ejemplo a seguir, que todos los días en mi misa y comunión pido al Señor que le alivie en sus padecimientos y le proteja en sus viajes apostólicos».

Muchas, muchas más cartas, postales, dedicatorias y dibujos que nos hacen disfrutar, y seguro que al Papa también. Disfrutar, sobre todo, de lo que, a sus 9 años, comenta Sergio Herrera, del colegio Cristo Rey de Madrid: «Soy feliz de formar parte de esta gran familia que somos los cristianos católicos. Dios le guarde muchos años».

Carmen Imbert