«¡Que santa Teresa interceda por creyentes y no creyentes!»

Cerca de 600 madrileños peregrinaron el sábado a Ávila junto a su arzobispo monseñor Carlos Osoro, dentro del marco del V Centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús. Allí, monseñor Osoro pidió a los fieles un testimonio de vida coherente, para «ser rostro de Dios» entre los hombres, «tanto entre los que creen como entre los que no creen»

José Antonio Méndez
Monseñor Osoro, con los obispos auxiliares, durante la Misa, en Ávila

Cerca de 600 madrileños peregrinaron el sábado a Ávila junto a su arzobispo monseñor Carlos Osoro, dentro del marco del V Centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús. Allí, monseñor Osoro pidió a los fieles un testimonio de vida coherente, para «ser rostro de Dios» entre los hombres, «tanto entre los que creen como entre los que no creen»

Eugenia tiene 22 años y está sentada junto a su padre, Gustavo, a escasos metros del lugar en el que, hace 500 años, Alonso de Cepeda tomó en brazos por primera vez a su hija Teresa. Hoy, sobre el solar en el que estuvo la casa de los Cepeda, a escasos metros de las murallas de Ávila y del popular paseo llamado del Rastro, se erige un sobrio convento regido por los carmelitas descalzos, hasta cuya iglesia han peregrinado Gustavo y su primogénita para conmemorar, precisamente, el V centenario del nacimiento de aquella niña, que habría de pasar a la Historia con el nombre de santa Teresa de Jesús. Sentado en uno de los bancos del templo, a media voz, pero con la soltura de quien responde con palabras que ha meditado durante muchos ratos de silencio, Gustavo explica que, «para mí, cualquier peregrinación es siempre un viaje interior, pero no para buscarme a mí mismo, sino para encontrarme con el Único que puede decirme quién soy yo realmente: nuestro Señor… y su Madre». Eugenia sonríe al escuchar a su padre, igual que hace una señora del banco de delante, que se gira en un escorzo: se nota que le ha llamado la atención semejante respuesta. Y es que Gustavo y Eugenia no están solos en la iglesia del convento de la Casa Natal de la Santa. Junto a ellos, otros casi 600 fieles de la archidiócesis de Madrid han peregrinado hasta Ávila para responder a la llamada de su arzobispo, monseñor Carlos Osoro, que los ha convocado en torno a la Mística Doctora para aprender de ella a ser testigos de Dios entre los hombres.

Testimonio coherente

A todos ellos se dirigió monseñor Osoro, durante la Eucaristía que presidió en la iglesia de la Santa –y que fue concelebrada por los dos obispos auxiliares de Madrid, monseñor Fidel Herráez y monseñor Juan Antonio Martínez Camino, y por casi una veintena de sacerdotes–, para recordarles que la lección que la Santa andariega transmite hoy a quienes se acercan a ella es que, «con Dios, nada nos puede turbar, pues Él llena la vida y la existencia del ser humano de tal modo que, cuando nos dejamos tocar por Él, los hombres y las mujeres somos capaces de hacer las cosas más grandes que podamos imaginar», pues «no las hacemos con nuestras fuerzas, sino con la fuerza que viene de Dios, y que nosotros hemos de pedir». Y pedirla, no para secuestrar esa gracia de Dios, sino «para llevarla a los demás». Por eso, monseñor Osoro animó a los peregrinos a ofrecer un testimonio de vida cristiana coherente, «para que nuestras obras respondan a lo que somos y decimos», pues «nuestro mundo necesita ser construido desde la sabiduría que viene de Dios; necesita hijos verdaderos de Dios, dispuestos a cumplir su voluntad».

Los problemas… se vencen

Lo que ocurre es que, como explica Eugenia, eso de buscar y cumplir la voluntad de Dios no siempre es fácil: «Ahora parece que no es normal creer en Dios, y yo misma reconozco que sumarme a una peregrinación o ir a la iglesia, a veces me da pereza. Estoy estudiando fuera de Madrid, lejos de mi familia, y aprovecho cuando estoy con ellos para dejarme acompañar por ellos hacia Dios, como hoy, que venimos juntos para peregrinar en familia, que es algo que une mucho, y también para acompañar a la diócesis, a nuestro obispo…, y a mi madre, que canta en el Coro de la JMJ». Porque, efectivamente, es el Coro de la JMJ el que pone música litúrgica a la jornada… También el arzobispo Osoro sabe de esas dificultades y, por eso, en su homilía, añade que, «si mantenemos una relación viva con el Señor, como la que tuvo la Santa, tendremos la fuerza suficiente para afrontar cualquier situación, por difícil que sea. Como santa Teresa, podemos repetir: Nada te turbe, nada te espante, sólo Dios basta. Porque la comunión con Él nos basta para afrontar toda situación que llegue a nuestra vida».

Interceder por los que no creen

La peregrinación había comenzado con esa misma idea, durante una breve meditación en el monasterio de La Encarnación, donde Teresa de Jesús pasó la mayor parte de su vida. Allí, el arzobispo Osoro había recordado a los fieles que «sólo quien se deja amar por Dios» puede «mostrar a todos los hombres que Dios los quiere». Y cuando el arzobispo matritense dice «a todos los hombres», quiere decir a todos.

Para que no quedaran dudas, ya por la tarde, en el convento de San José (primera de las fundaciones llevadas a cabo por santa Teresa en su reforma del Carmelo Descalzo, en 1562), durante el rezo del Rosario, el arzobispo volvió a insistir en que el reto de los fieles madrileños es ser misioneros «entre todos los que viven en nuestra archidiócesis de Madrid». Y pues semejante tarea no es cosa fácil, monseñor Osoro hizo lo que todo peregrino hace en Ávila: pedir la intercesión de santa Teresa de Jesús, «para que infunda la fuerza y la gracia necesarias en nuestra vida cristiana, nos ayude a ser un signo de Dios en medio del mundo, y seamos más rostro del Señor, tanto entre los que creen como entre los que no creen, porque Cristo murió por todos».

José Antonio Méndez

 

[w8_toggle margin_bottom=»10px» title=»Destino que atrae a miles de fieles»]

A lo largo de este V centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús, son ya decenas de miles los peregrinos que han llegado hasta Ávila para ganar la Indulgencia Plenaria que la Santa Sede ha concedido con motivo del Año Jubilar Teresiano. Según ha confirmado a Alfa y Omega la Oficina de Turismo abulense, Ávila ha sido la ciudad y la Provincia que más ha visto incrementada su afluencia de visitantes de toda Castilla y León, con un incremento del 32% de las pernoctaciones habituales, sólo en el último mes. Tal es el atractivo que sigue teniendo hoy santa Teresa de Jesús, como pudieron comprobar los 600 peregrinos madrileños. Como explica el padre David Jiménez, carmelita descalzo y Prior del convento de la Casa Natal de la Santa, «el V centenario está siendo una oportunidad preciosa para mostrar a Dios a la gente.»

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