¿Qué pueden aprender un musulmán de un católico y un católico de un musulmán?

El italiano Gerardo Ferraras, experto en islam y trabajador de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, explica cómo en Italia «algunos ciudadanos quieren dejar de celebrar la Navidad en las escuelas. Parte de la comunidad musulmana ha protestado contra esta medida. Ellos prefieren mucho antes una sociedad cristiana que una sociedad atea. Y esto es fruto del diálogo»

José Calderero de Aldecoa
Foto: CARF

El italiano Gerardo Ferraras, experto en islam y trabajador de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, explica cómo en Italia «algunos ciudadanos quieren dejar de celebrar la Navidad en las escuelas. Parte de la comunidad musulmana ha protestado contra esta medida. Ellos prefieren mucho antes una sociedad cristiana que una sociedad atea. Y esto es fruto del diálogo»

Gerardo Ferraras habla nueve lenguas –incluido el árabe y el hebreo–, ha vivido en países como Siria, Túnez, Israel y Líbano, es experto en Oriente Próximo y el islam y trabaja oficialmente en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz. Recientemente, ha estado en Madrid en un desayuno informativo organizado por el Centro Académico Romano Fundación (CARF) donde ha abordado algunas cuestiones relativas al islam y al catolicismo.

Ferraras recuerda que con el islam se tiene un diálogo interreligioso y no ecuménico. «En el diálogo ecuménico el objetivo es la unidad y este se da con los cristianos y con los judíos. Con las otras religiones, entre las que se encuentra el islam, el objetivo no es ser uno, sino conocernos mejor y cooperar en algunos aspectos», explica.

Sin embargo, a pesar del fuerte contraste entre unos y otros, «el diálogo es posible» como demostró el Papa Francisco en su reciente viaje a los Emiratos Árabes Unidos. Como condición previa, «hace falta conocer de forma profunda la fe católica y también el islam para disponer de una información correcta y que no esté manipulada».

A partir de entonces, los católicos podemos enseñar a los musulmanes «que cada persona, cada hombre y mujer, tiene la misma dignidad y que hay que respetar a las personas por lo que son». Otra enseñanza es que «la contribución de la mujer puede ser tan preciosa como la de un hombre, que la mujer no puede ser considerada como un objeto y podríamos enseñarles a tener más respeto por la vida humana».

Por nuestra parte, «los católicos podríamos aprender de los musulmanes a ser más firmes en defender nuestros valores, en defender nuestra fe». También «que Dios no es un hecho privado. Para un musulmán eso es inconcebible. Para ellos, la fe es un hecho público, económico, político…» Sin embargo, «en nuestra cultura occidental, Dios es un hecho completamente privado. No se puede hablar de Dios, está totalmente fuera del discurso social».

Como ejemplo, el experto italiano habla de su país, donde algunos ciudadanos «quieren dejar de celebrar la Navidad en las escuelas. Parte de la comunidad musulmana ha protestado contra esta medida. Ellos prefieren mucho antes una sociedad cristiana que una sociedad atea. Y esto es un fruto del diálogo».

J. C. de A.