«¿Qué pasará con esta gente?» - Alfa y Omega

«¿Qué pasará con esta gente?»

La Iglesia católica se ha volcado con los refugiados sirios desde el inicio del conflicto, hace ya tres años, tanto con ayuda espiritual como económica. Ha enviado más de 80 millones de dólares para sostener…

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Un padre con sus cuatro hijos, refugiados sirios, en Mafraq, Jordania

La Iglesia católica se ha volcado con los refugiados sirios desde el inicio del conflicto, hace ya tres años, tanto con ayuda espiritual como económica. Ha enviado más de 80 millones de dólares para sostener a la población, y el próximo 30 de mayo, el Consejo Pontificio Cor Unum se reunirá por segunda vez en el Vaticano con organismos internacionales para hacer balance y coordinarse, «porque la exigencia es cada vez mayor», señala monseñor Segundo Tejado

¿Qué hace Cor Unum por los refugiados sirios?

Aunamos la asistencia material mediante obras de caridad -como escuelas, hospitales, casas o suministro de alimentos-, con el acompañamiento espiritual y pastoral. En relación a la crisis siria, la Iglesia católica ha destinado más de 80 millones de dólares. Las ayudas se han distribuido en 20 ciudades sirias, pero la asistencia también ha llegado a los refugiados que se encuentran en los Estados fronterizos. Además, desde hace un año se creó en Beirut una oficina de informaciones respecto a las actividades que se están llevando a cabo y las ayudas distribuidas, que seguirá siendo central en la fase -esperemos no lejana- postconflicto.

¿En qué situación se encuentran los refugiados sirios?

Desde el comienzo del conflicto, se cuentan cerca de 140.000 víctimas, 17.000 desaparecidos, más de 9 millones de personas que necesitan asistencia sanitaria -el 40% de la población- y el 60% de los hospitales destruidos o inutilizables. Los refugiados sirios son más de 2 millones, de los cuales hay más de 800.000 en Líbano, 515.000 en Jordania y 460.000 en Turquía -según ACNUR-. Cerca del 52% son niños y jóvenes de menos de 17 años. Asimismo, dentro de las fronteras sirias hay más de 6 millones de desplazados. Las dificultades para los refugiados son numerosas: psicológicas, al sentirse extraños en un país diferente, y quizá porque en el conflicto han perdido a su familia; dificultades materiales: miseria económica, imposibilidad para miles de jóvenes de frecuentar las escuelas, dificultades para acceder a los servicios sanitarios. Baste pensar que son cerca de 250.000 las personas bajo asedio dentro del país, privadas de cuidados médicos, alimentos y ayudas humanitarias: ¿qué pasará con esta gente?

El Papa se va a reunir con algunos. ¿Qué supondrá para ellos la visita?

Creo que es muy importante, como ha dicho recientemente el padre Khalil Jaar, del Patriarcado latino de Ammán, que estas personas «hagan experiencia de la caridad del Papa, porque esto les dará la esperanza y la percepción de no sentirse olvidados o abandonados» por la comunidad internacional y por todos nosotros.

Hay 20 millones de euros en el Fondo Europeo para los Refugiados, frente a los 228 millones que la Comisión Europea ha destinado a reforzar los controles fronterizos. ¿Europa se deshumaniza?

quepasaraconestagente2Los problemas de gestión que está atravesando la Unión Europea están a la vista de todos. Y, quizá, por este motivo, nunca como este año la construcción europea está en tela de juicio, y en las próximas elecciones al Parlamento encontramos visiones tan radicales y contrapuestas. Europa no es sólo cuestión de dinero o moneda común. Europa es, ante todo, una cuestión cultural, social y política, en el sentido de que concierne a la polis, la ciudadanía: tenemos que recordar siempre que toda estructura debe ser para el hombre, no un fin en sí misma. Por tanto, cada problema europeo, si es tal, habría que afrontarlo a nivel comunitario, precisamente como el problema de los refugiados, aportando las mejores energías y solidaridad que los países poseen y saben generar, si no se cierran en el egoísmo y la conflictualidad. Lo que el cristianismo ha dado a Europa es un sistema de valores que no se puede dejar a un lado. Ni siquiera si se niega en una Carta constitucional que debería ser común. En ese sentido, sí, Europa se está deshumanizando, pero porque ha perdido el sentido de Dios y de lo sagrado como factores determinantes en la esfera pública y, con frecuencia, también en la privada.

¿Cuál es la posición de la Iglesia respecto al conflicto sirio?

La Iglesia desea que todas las partes en conflicto, en la perspectiva del bien común, permitan que de ahora en adelante se despliegue la asistencia humanitaria y callen las armas cuanto antes, para dar paso a una paz concordada y duradera. El diálogo y las negociaciones deben ser compartidos en el respeto de cada uno, a fin de que se garantice la integridad territorial del país y la certeza de que, en la Siria de mañana, haya sitio para todos, lo repito: para todos, incluidas nuestras comunidades cristianas. No podemos ignorar que en Tierra Santa y Oriente Medio las comunidades cristianas son objeto de ataques continuos y de una especie de genocidio que va proliferando.

¿Qué otros pasos tienen pensado dar desde Cor Unum para paliar la tragedia de los refugiados?

Cor Unum trabaja para lograr una coordinación cada vez mayor con las Iglesias locales, ante todo, y con los organismos presentes en el territorio, así como para reforzar las Caritas comprometidas en el conflicto. Hemos convocado una segunda reunión de coordinación en el Vaticano, que tendrá lugar el próximo 30 de mayo, y en la cual participarán, una vez más, los sujetos presentes sobre el terreno. Será una ocasión para hacer balance de lo que está sucediendo a nivel humanitario, subrayar la exigencia de una coordinación cada vez mayor, poner de relieve las prioridades actuales, comprender lo que no funciona y valorar lo que se ha hecho de modo eficaz.