«¡Que los católicos no somos aburridos!» - Alfa y Omega

«¡Que los católicos no somos aburridos!»

En su cuarta edición, la Fiesta de la Resurrección llena el centro de Madrid con más de 85.000 asistentes. León XIV se sumó a la convocatoria de la ACdP con un mensaje en el que asegura que es hermoso celebrar la resurrección de Cristo «con un lenguaje de música, de encuentro y de gozo compartido»

Ángeles Conde Mir
Un momento del concierto de los Gipsy King. Fotoco: ACdP.

Álvaro, Borja y Catalina lo tienen claro: «¡Nos queremos divertir un montón!». Tienen 10, 8 y 6 años. Acaban de llegar a Cibeles con sus padres, un tío y su hermana pequeña, María. Es su primera Fiesta de la Resurrección y lo han conseguido. Porque, después de escuchar siempre en el coche y los domingos la música de Hakuna, por fin asistirán a su primer concierto del grupo. «Teníamos la fecha súper reservada desde que lo anunciaron», cuenta la madre, María. Explica que se han animado a ir con los peques «por el ambiente de familia y por vivir con otros la misma alegría de la resurrección». Belén y Mónica han cogido el tren en Málaga y se han plantado en Madrid «para celebrar la resurrección y gritarlo a los cuatro vientos». «Y no hacerlo solo dentro de las iglesias», añade una de las amigas. Se enteraron de la Fiesta por redes sociales y no dudaron un minuto en acudir al concierto para «que el mundo vea que decimos en voz alta que Cristo ha resucitado y hay esperanza y hay vida», afirma Mónica. Junto a estos «primerizos» en Cibeles, los hay que ya se han abonado a la convocatoria como Gema y Luis Miguel. Cuatro Fiestas de cuatro. «Los católicos no tenemos que tener complejos, todo lo contrario, que se vea que hay mucha gente que vivimos la fe», dice Gema. Al matrimonio también le gusta mucho Hakuna y tampoco quieren perderse los dos grupos míticos que completan el cartel: Gipsy Kings y Boney M.

Familias, matrimonios, amigas… Son algunos de los más de 85.000 asistentes a la cuarta Fiesta de la Resurrección, organizada por la Asociación Católica de Propagandistas en pleno corazón de la capital, que cada año sigue superando las expectativas.

Poco antes de las seis y media comenzaba la música con DJ El Pulpo que hizo botar a toda la Cibeles repitiendo: «¡Que los católicos no somos aburridos!». A esa hora aún se veía todavía alguna carrera entre los asistentes para acercarse lo más posible al escenario. Los más tempraneros llevaban desde las dos de la tarde esperando el acceso a la plaza para conseguir la tan ansiada primera fila. «El aplauso más fuerte para vosotros, que habéis vencido la pereza. ¿Habían dicho lluvia para hoy? ¡Qué lluvia!», exclamaba Javi Nieves, presentador de la Fiesta. Tras los compases iniciales, cantó el joven Ángel Catela, el ganador del concurso Música y Fe organizado por la ACdP. Comenzaba la fiesta con alegría, pero también con el recuerdo muy presente de aquellos que ahora no la tienen. La Fiesta se unía en la distancia al Papa León XIV que en esas horas rezaba por la paz en una vigilia en la basílica de San Pedro. Desde el escenario en Madrid lo recordaba el cardenal José Cobo, quien leyó precisamente un mensaje del Pontífice dirigido a todos los asistentes.

«Es hermoso que os hayáis reunido para celebrar, y que lo hagáis ya por cuarto año consecutivo. Es bueno y necesario que la Pascua encuentre también un lenguaje de música, de encuentro y de gozo compartido», escribió León XIV. Recordaba a todos que «el mundo necesita oír hablar de Cristo» y expresaba un deseo: «¡Cómo desearía que hubiera fiesta en todo el mundo! ¡Cómo desearía que en todas partes la alegría pascual encontrara voces, rostros y cantos!». El Pontífice además invitaba a los jóvenes españoles a apoyarse en el ejemplo de los mártires para poder vivir «como verdaderos discípulos del Señor».

«¡Alzad la mirada: contemplad a Cristo y seguidlo hasta la santidad!», animaba León XIV emplazando a todos a junio, cuando recalará en nuestro país. Sin quererlo, y con un «mientras llega el momento de encontrarnos en Cibeles», el Papa confirmó que uno de los principales eventos de su estancia en Madrid se desarrollará en ese lugar cuando todavía no se ha hecho público el programa oficial de su visita a España.

Tras la lectura de la carta, el cardenal Cobo bendijo a los presentes e invitó a hacer unos instantes de silencio por quienes padecen. Un sonoro aplauso rompió el recogimiento y después, volvió la música. Los Gipsy Kings cautivaron con su simpatía, energía y rumba flamenca. No faltaron Bamboleo o su versión del Volare de Domenico Modugno. A continuación, Liz Mitchell, la cantante de Boney M, derrochó voz, simpatía y complicidad con el público en temas como Rasputin o Sunny. Y, al atardecer, llegaba Hakuna y la apoteosis de miles de voces al unísono. Caída la noche, tocaba despedirse. Así que, como es ya tradición en la Fiesta de la Resurrección, la Salve Rociera cerró la cita demostrando eso de que sí, y pese a todo, hay «una alegría que nadie os podrá quitar».