«Que la Virgen me ayude a ser ejemplo de vida para mi hijo»
30 niños bautizados en el último año fueron presentados el pasado domingo a la Virgen de la Almudena en una celebración en la catedral organizada por la delegación de Familia y Vida y presidida por Cobo
Manuela acaba de cumplir el año. La foto principal que acompaña esta información muestra el momento en el que le pudo la curiosidad propia de su edad y en un gesto instintivo alargó su mano para coger el báculo del cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. Una metáfora de lo que su madre desea para ella: que siga, de la mano de la Iglesia, su camino de fe, este que empezó con el Bautismo y, ahora, con su presentación a la Virgen. Fue el domingo 1 de febrero cuando una treintena de niños bautizados en el último año fueron presentados a la Virgen de la Almudena, en la víspera de la fiesta de la Presentación del Señor. Entre ellos, Manuela. A sus padres les mandaron un correo electrónico desde su parroquia, Nuestra Señora de Guadalupe, para invitarlos a esta celebración organizada por la delegación de Familia y Vida. Es su parroquia: Miguel e Isabel hicieron allí el cursillo prematrimonial, bautizaron a su niña —el pasado septiembre— y acuden a las Eucaristías. «Lo leí y de inmediato quería participar», narra la madre.
Cuenta Isabel que el embarazo de Manuela fue un milagro porque «yo en teoría no podía» y por eso ella, que estuvo alejada de la Iglesia, volvió a ir a Misa. Allí «lloraba porque para mí fue un regalo». Ahora «no tengo razón para no ser creyente, porque tengo muchas razones». Es madre primeriza y reconoce que «la transformación de no ser madre a ser madre es muy intensa». Su posparto «fue complicado» y se abandonó por completo en la Virgen. «Siempre le pedía mucho a María, como ella es madre…». En su tierra natal, Brasil, a la vez que se bautiza a los bebés se los consagra a la Virgen. Isabel vio en la posibilidad de presentar a su niña en la catedral una forma de completar lo que hicieron con ella cuando nació. «Creo que las bendiciones nunca son demasiadas». Además, «en los tiempos que vivimos hoy queremos ser muy modernos, que para algunas cosas no está mal, pero tenemos una confusión de valores; y creo que este camino a través de la fe, de la Iglesia, es un apoyo grande». Y añade: «Quiero que Manuela tenga esta experiencia, que cuando vaya creciendo sepa que siempre ha estado acompañada, que ha llevado un camino, que el bautizo, la presentación, es parte de su historia». Y que aunque «yo la voy a proteger siempre», por encima de ello va a tener la «protección divina»; y eso «viene bien, porque no todo depende de nosotros». Como dijo el arzobispo de Madrid durante la homilía, «nada de lo que se ha puesto en manos de Dios se ha perdido»
De la Eucaristía, en la que Isabel y Miguel participaron activamente llevando las ofrendas, el momento favorito de ella fue el subir a la Virgen con su marido y su niña, con las velas encendidas, y compartirlo con las otras familias. «Pensaba: “Qué bien poder estar todos juntos aquí”», una reunión de personas diversas; como en su parroquia, que es cien por cien abierta. «La Iglesia tiene que abrazar a todos los que buscan».

Una luz en la oscuridad
Entre los niños estaba también Francisco junto a su madre, Cinthia. Ella es una de las madres acogidas en el Hogar Santa Bárbara, proyecto de Cáritas Diocesana de Madrid para mujeres con bebés (o a punto de dar a luz) en situación de vulnerabilidad. Francisco tiene 4 meses. Sonríe a todos, incluso a los que no se les dan bien los niños. Los nervios se le asomaban a Cinthia a la cara en forma de sonrisa constante unos días antes de la celebración. «Mi hijo representa una luz en la oscuridad». Ella nunca pensó en otra opción que no fuera que su bebé naciera. Y lo tenía muy difícil, porque llegó hace año y medio a España de su Paraguay natal, se quedó embarazada a los cuatro meses, se separó del padre, no podía acceder a un trabajo… «Pero el bebé no tenía la culpa; a lo que tenga que enfrentarme —pensó—, me enfrentaré, pero con mi bebé». Contaba con un plus, que es que «confío mucho en Dios y en su Madre». Justo a esto hizo referencia también el cardenal Cobo durante la homilía. «La verdadera seguridad ha estado en ponerse en manos de Dios», especialmente cuando todo ha parecido romperse, dijo.
Fernando nació en septiembre del año pasado, a los 16 días de estar acogida en el Hogar Santa Bárbara. «Tenía un lugar seguro donde volver con mi bebé». Es «una paz inmensa» poder estar en un sitio en que se siente tranquila, «protegida», con un bebé «querido por todos». «Cuando pensaba que estaba sola, de repente encontré gente con corazón que me hacen estar más fuerte y muy bien acompañada». Cinthia acudió a la catedral junto a las otras nueve madres que integran el proyecto. «Después de tantas cosas que me han pasado, esto es una bendición muy grande». Le ha entregado a su niño a la Virgen «para que me lo proteja y para que me ayude a ser ejemplo de vida para mi hijo, como ella lo fue con Jesús».