Pusieron a Dios «en el centro de nuestro matrimonio» y les salió bien
Con motivo de la Semana del Matrimonio, algunas parejas que han cumplido cinco y diez años de casadas han sido bendecidas. A lo largo del mes, otras también podrán serlo en las diferentes parroquias de Madrid
«Cuando nuestro párroco nos preguntó antes de la Semana del Matrimonio si queríamos leer una renovación de los votos por cumplir cinco años, le respondí que María y yo no los haríamos hasta agosto. Pero me explicó que bastaba con que sucediera este 2026. Entonces me di cuenta de cómo hemos vivido de felices este tiempo, nos hemos conocido más y nos amamos mejor». Nos lo cuenta Fran, un esposo que el pasado domingo recibió una bendición junto a su mujer, María, en la parroquia Beata María Ana de Jesús por custodiar su enlace un lustro. También la recibieron todos los que cumplieron diez años de casados. Y, aunque no se bendijo explícitamente a quienes este 2026 festejaban cualquier otro aniversario —entre ellos una pareja que celebrará sus bodas de oro y se llevó un estruendoso aplauso— la ocasión sirvió para que también renovaran sus promesas. A lo largo de este mes, otras parroquias de Madrid tendrán gestos similares inspirados por el lema El amor, la aventura más épica.
«Muchas veces siento que el timón de mi vida no lo llevo solamente yo y, según me van pasando las cosas, me voy dando cuenta de lo profundamente agradecido que estoy», nos confía Fran. Por alusiones, María confiesa que «no me imaginaba para nada todo lo que hemos aprendido». Ambos subieron al ambón con sus dos hijas en brazos y nos cuentan que «nos sentimos muy cuidados por el Señor». «Al principio discutíamos un poco, pero luego ves que cada dificultad que hemos tenido ha sido para mejor», añade, pues «siempre hemos tenido claro que queremos que Dios esté en el centro de nuestro matrimonio».

En cuanto al consejo que tiene para ofrecer cuando se lo pedimos, María responde inmediatamente que «a mis amigas que están con algún noviete les digo que lo más importante es no estar solos, tener un grupo que los vaya a sostener y al que pedir ayuda y que no te digan “tira la toalla”, sino que hagan de las dificultades una forma de crecer». Fran reivindica el suyo pues, «aunque vivimos en Madrid, somos de Burgos y Valencia, nos encontramos en el grupo Verso l’Alto del Movimiento de Santa María».
También los ayuda su iglesia de referencia porque su párroco, Juan Carlos Vera, tiene en Beata María Ana de Jesús varias iniciativas. Se formó en Ciencias del Matrimonio en el Instituto Juan Pablo II y «siempre me ha interesado ese campo». Comparte con sus feligreses las meditaciones de la app MatrimONio, desarrollada por la Subcomisión de Familia y Vida de la CEE para fortalecer los vínculos, y «estamos iniciando una pastoral familiar ambiciosa». Se materializa en lo que él llama ITVs —igual que las de los coches—, que sirven «para poner a punto los matrimonios». Se reúnen «para reflexionar sobre algún aspecto relacionado con los hijos, la comunicación, o las crisis» y así «profundizar en su amor» y «hacer de la rutina algo más creativo».
Una familia de familias
Otra pareja que nos atiende es la formada por Manuel y Florencia. Fueron los encargados de las preces en Beata María Ana de Jesús y, según nos cuenta ella, «tenía nervios por leer delante de tanta gente». Pero cuando Vera se lo propuso «me gustó la idea de que bendijera nuestro matrimonio, celebrar haber llegado a los diez años; y que no era motivo de alegría solo para mí y mi marido, también para toda la comunidad». Nos revela que, para llegar a buen puerto, «nos ayudó muchísimo el curso prematrimonial que hicimos en esta iglesia porque nos dieron pautas para hablar las cosas, meditarlo todo y refugiarse en el amor, la fe y la comunidad».
Su párroco nos amplía que otros de los gestos que se dieron aquel domingo fue hacer entrega de un icono de la Sagrada Familia a aquel matrimonio con 50 años a sus espaldas «para que vaya rotando cada semana por las familias». Viene acompañado de un cuadernillo para «introducir la oración conyugal». Esta práctica «hay a quienes les da un poco de vergüenza», pero supone «un recordatorio de que las familias tienen que ser, a imagen de la Sagrada Familia, un santuario de amor». También nos cuenta que «tenemos la pretensión de que la parroquia sea una gran familia de familias formada por varias iglesias domésticas».
Otras actividades por la Semana del Matrimonio —todos los años en torno a san Valentín— son las organizadas por la parroquia de los Santos Inocentes. Según nos explica Pilar González, su responsable de Pastoral Familiar, el 14 de febrero «fue la bomba» porque se celebró allí un retiro de amor conyugal con doce matrimonios, «otras diez parejas del grupo de novios» de la parroquia y una catequesis sobre teología del cuerpo con 120 asistentes que concluyó con un ágape. Preguntada sobre qué es lo que más necesitan los enamorados, identifica «una gran carencia de educación afectivo-sexual. Estamos en el siglo XXI y se presupone que podemos hablar de todo, pero en mis charlas verbalizo cosas que intuyen y nadie les ha contado».