Proteger la asignatura de Reli para «no dejarse engañar» - Alfa y Omega

Proteger la asignatura de Reli para «no dejarse engañar»

Profesores, asociaciones de padres, responsables de Escuelas Católicas y la Conferencia Episcopal se pronuncian sobre el manifiesto que exigía eliminar esta materia y la educación concertada

Rodrigo Moreno Quicios
Foto de recurso
La asignatura de Religión ofrece contenidos de interés general para entender un mundo construido durante siglos. Foto: José Ramón Ladra.

Beatriz Martínez es profesora de Religión en el centro de educación especial Peñalara, en Collado Villalba (Madrid). «El objetivo de las clases es que los alumnos aprendan a tener pensamiento crítico y a comprender lo que les rodea porque vivimos en un entorno cristiano y es necesario tener unos conocimientos básicos para no dejarse engañar el día de mañana». Es decir, frente a «las muchas personas que piensan que es una catequesis», reivindica su materia como «una asignatura con empaque, currículum propio y planificaciones didácticas que se pueden consultar». Una realidad que choca de frente con el planteamiento de las 70 asociaciones que el pasado 2 de marzo firmaron un manifiesto pidiendo suprimir esta asignatura «de forma inmediata» y, además, «eliminar de forma progresiva los conciertos educativos y derogar los acuerdos con el Vaticano».

«La religión está en el arte, en la historia y en todas las áreas. Esa base los va ayudar a comprender el resto de asignaturas. Por ejemplo, cuando estudien la Edad Media, es muy difícil comprender las bulas si nunca han oído hablar del pecado ni de la Iglesia católica», explica Martínez, quien recuerda que el nacimiento de Cristo marca el inicio del calendario occidental. «¿Qué acontecimiento puede haber más importante?».

«En el manifiesto se mezclan cuestiones políticas con la religión y al final se distorsiona la realidad».
Luis Centeno
Escuelas Católicas

Coincide con ella Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de la Confederación de Padres de Alumnos (COFAPA). Califica el manifiesto como «un movimiento un poco reiterativo que se pone encima de la mesa de vez en cuando». Preguntada si detecta en él alguna intención electoralista, ni siquiera lo ve así. A su juicio, «no se consiguen más o menos votos por sacar la religión de las aulas», por lo que lo considera absurdo. Recalca cómo, incluso en una hipotética educación laicista donde la fe fuera un tabú, «un profesor católico va enseñar de una manera determinada que transmite con su ser».

«Lo que yo reivindico es el “y”. El debate no debe ser si religión “sí” o “no” sino cuáles. Y la respuesta es: todas las que estén legalmente reconocidas», sentencia Ladrón de Guevara, quien defiende que «las familias quieran educar sus hijos de manera integral», algo que se aplica a otras confesiones. «Acabo de visitar un colegio donde el 100 % de los alumnos son musulmanes y ahora están celebrando Ramadán, pero en Navidad los profesores ponen también el belén porque la mayoría de ellos son católicos. Eso me parece maravilloso y genial», sentencia.

Todos los países tienen acuerdo

Luis Centeno, secretario general adjunto de Escuelas Católicas, se detiene en las otras dos peticiones de este manifiesto. Por un lado, ante la exigencia de derogar los acuerdos con el Vaticano, recuerda que «incluso los países de religión islámica los tienen». En todo el planeta, son menos de una docena los Estados que carecen de relación diplomática con la Santa Sede; y se trata de naciones como Somalia, Afganistán o Corea del Norte.

La otra demanda que analiza Centeno es la de eliminar los conciertos educativos. Al secretario general adjunto de EC le «extraña» que la firmen agrupaciones como CEAPA —la máxima confederación de asociaciones de padres y madres de la pública— o sindicatos como CC. OO. «La concertada respeta la enseñanza pública porque mejora la sociedad, no entendemos por qué organizaciones mayoritarias nos atacan».

«La escuela debería ser donde las visiones del mundo se encuentren».
Antonio Roura
CEE

Antonio Roura, director del secretariado de la Comisión para la Educación y Cultura de la Conferencia Episcopal, recuerda que «una escuela pública y laica no es una que excluye las convicciones sino una que garantiza la libertad de conciencia de todos». Considera «inaudito ver a personas reclamar contra un derecho de otros». Y concluye alegando «algo muy sencillo: la asignatura de Religión es una opción libre» y «nadie debería ser cuestionado por elegirla».