¿Por qué un grupo de 10 niños visita a diario la residencia Santísima Virgen y San Celedonio?
El encuentro intergeneracional «rompe estereotipos de inmediato» y «genera vínculos maravillosos», dice su directora
No es lo mismo un recién jubilado que un octogenario con un deterioro cognitivo avanzado. A pesar de ello, no son pocas las instituciones que incluirán a ambos en el colectivo de personas mayores. No ocurre así en la Residencia Santísima Virgen y San Celedonio, que cuenta con 164 plazas y está organizada «en unidades de convivencia más pequeñitas muy adaptadas a las necesidades de cada residente», explica su directora, Laura Pérez, desde el agradable patio del centro. Allí recibe a Alfa y Omega en las jornadas previas a la celebración —este jueves— del Día Internacional de las Personas Mayores. En total, la residencia cuenta con once unidades de convivencia, lo que les permite atender «de forma muy personal e individualizada» a cada residente, asegura.
Entre los servicios comunes, está la parte sociosanitaria, en la que «tenemos el área médica, el área de enfermería, la terapia ocupacional y la fisioterapia»; el ámbito de la participación, «donde se encuentra todo lo que tiene que ver con el ocio y la escucha»; y, por último, la parte del «acompañamiento espiritual, que es un referente claro y algo por lo que las familias nos buscan».

Importancia de la escucha incluso a nivel normativo
En cuanto a la escucha, que no solo se trata de una de las claves que pone en valor el Día Internacional de las Personas Mayores, sino también «algo en lo que insiste cada vez más la normativa», en la Santísima Virgen y San Celedonio está articulada, entre otras cosas, a través del Consejo del Mayor. «Se trata de un organismo de participación que se eligió democráticamente», asegura la directora. «Tuvimos una elecciones de las que salió el presidente, una vicepresidenta y las distintas comisiones».
Están configuradas en torno a distintas áreas, según los intereses de los residentes. «Hay, por ejemplo, una comisión de convivencia, que al final vela por el clima de entendimiento entre todos, o la comisión de jardinería», detalla mientras señala unos parterres donde se pueden distinguir hortensias y unas tomateras.
Residencia en contacto con el entorno
Durante la conversación, la directora del centro habla también de la «importancia de salir hacia afuera» y conocer otras realidades del entorno. En este sentido, destaca las alianzas que la residencia tiene con tres colegios de la zona: El Recuerdo, el San Patricio y la Consolación. «Vienen a hacer voluntariado con nosotros». Pero «no se trata de una actividades puntual», sino de una «asignatura que hacen durante todo el curso escolar». Cada día, de lunes a jueves, «viene un grupo de 10 niños y la verdad es que se generan unos vínculos maravillosos».
El encuentro intergeneracional, concluye Laura Pérez, «rompe estereotipos de inmediato, porque por ejemplo tan pronto comparten la Eucaristía, el bingo o se hacen un TikTok, y además se aportan mucho los unos a los otros. Es pura vida para nuestros mayores».