¿Por qué los obispos de Venezuela no se han pronunciado sobre la intervención de EE. UU.?
Los obispos del país aún no se han pronunciado sobre la delicada situación que atraviesa pese a que la Conferencia Episcopal Venezolana en pleno se reunió cuatro días después de la captura de Maduro. Con todo, las palabras de algunos obispos que han hablado sobre la liberación de presos han recibido duros ataques por parte del régimen
Han pasado ya 18 días desde la operación militar mediante la cual Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro en Venezuela, el sábado 3 de enero. Sin embargo, los obispos todavía no se han pronunciado valorando en qué situación está el país o qué piden para su futuro. Tal como relataba a Alfa y Omega el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Jesús González de Zárate, los obispos estuvieron desde el primer momento en comunicación constante. Pero, más allá de lanzar un breve mensaje de cercanía al pueblo, acordaron no pronunciarse oficialmente hasta reunirse virtualmente el 7 de enero.
El miércoles siguiente, día 7, todos los obispos del país se reunieron de forma telemática para analizar los datos existentes hasta entonces. Se esperaba que, si no en las siguientes horas, hubiera algún tipo de declaración en los días posteriores. Sin embargo, no ha sido así. «En la reunión se decidió esperar para un pronunciamiento más global», revela a esta publicación González de Zárate.
A pesar del silencio de los obispos, en su entrevista con esta publicación tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela su presidente, González de Zárate, declaró que las palabras del Papa León XIV recogían «las líneas fundamentales» de su visión. Tras el ángelus del día siguiente a la captura de Maduro, el Santo Padre, junto a su preocupación, expresaba que «el bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración», pedía «garantizar la soberanía nacional, el respeto a la Constitución y la plena vigencia de los derechos humanos y civiles» y llamaba a «superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz». En términos similares habló al Cuerpo Diplomático el 9 de enero. El interés del Santo Padre por el país latinoamericano se desprende de su audiencia a la líder opositora María Corina Machado, a la que recibió el 12 de enero.
Por otro lado, el también arzobispo de Valencia en Venezuela ha afirmado a medios vaticanos que «la Iglesia local se esfuerza por ser un lugar de encuentro para todos y por acompañar constantemente a la población en su lucha por el triunfo del bien, la verdad y la justicia». Los obispos, especialmente en este momento tan difícil, son plenamente conscientes de su papel fundamental de liderazgo. Tanto es así que están considerando nuevas iniciativas «que se decidirán y desarrollarán solo tras observar cómo evoluciona la dinámica nacional».
El hecho de que los obispos aún no se han pronunciado oficialmente y como una sola voz, explica González de Zárate a Alfa y Omega, «no ha sido impedimento para que, por ejemplo, los dos obispos que presidieron las celebraciones del día de la Divina Pastora se hayan pronunciado sobre la situación del país y, en especial, sobre los presos políticos», añade. Fueron palabras a las que «se les ha dado amplia difusión».
Liberación «lo antes posible»
Las más señaladas fueron las palabras de Polito Rodríguez, arzobispo de Barquisimeto, con motivo de la 168 visita de la Virgen bajo esta significativa advocación a Santa Rosa, el 14 de enero. Durante la homilía, señaló que «estamos llamados a reconstruir una sociedad en la que todos seamos partícipes».

«Recemos por todos aquellos que están privados de su libertad», exhortó. Se estima que cerca de 800 personas siguen presas por haber participado en protestas o ser miembros de grupos opositores. «Agradecemos la liberación de algunos, sin olvidar que muchos otros son todavía prisioneros, y no podemos ignorar su clamor ni el de sus familias».
Para el arzobispo, completar estas liberaciones constituye «un gesto de reconciliación y justicia» que debe realizarse «lo antes posible». Así lo recoge la agencia Fides en su crónica de la celebración.
El arzobispo también dedicó unas palabras a quienes «se han visto obligados a emigrar» en busca de mejores oportunidades, encomendándolos a la protección de la Divina Pastora. Asimismo, señaló que «no podemos resignarnos ante el mal, ni como seres humanos ni como cristianos, ni aceptar aquello que amenaza la dignidad y destruye los derechos humanos fundamentales». Y concluyó invitando a los presentes a ser «misioneros de paz para Venezuela y constructores de una nueva sociedad fundada en el amor».
🙏 Fe y esperanza: millones de devotos acompañan a la Divina Pastora por las calles de Venezuela, en una multitudinaria muestra de religiosidad popular. pic.twitter.com/SppeY6zZeB
— ABC.es (@abc_es) January 17, 2026
En sus declaraciones a Alfa y Omega, el presidente del episcopado subrayó «la gran manifestación de fe que ha sido la peregrinación de la Divina Pastora. Allí se refleja la vida del pueblo y la Iglesia en Venezuela». De hecho, medios locales dijeron que se podían haber alcanzado los cuatro millones de devotos en la procesión de Barquisimeto. Incluso «en Madrid también hubo una bonita expresión de esa fe ese día 14», asegura.
Ataques del régimen
Con distintos ojos miran lo ocurrido desde el régimen. El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, aprovechó estas palabras para arremeter contra los obispos. En su programa Con el mazo dando, dijo que la procesión de la Divina Pastora iba bien hasta que «el cura que da la Misa» pronunció el sermón. «Salió con las estupideces de siempre».
Continuó criticando que los obispos «se postulan como la alternativa política». Y los atacó diciendo que «la jerarquía eclesiástica lo que da es vergüenza. Una vergüenza terrible. No tienen ni el más mínimo asomo de consideración para señalar el ataque brutal que Venezuela fue objeto el día 3 de enero».
Parecía ignorar que los obispos no se han pronunciado todavía como conferencia episcopal. En su primer y breve mensaje solo pedían «serenidad» y que «las decisiones que se tomen se hagan siempre por el bien de nuestro pueblo».

Con todo, Cabello advirtió que «deberían revisarse. Una institución llena de vicios. Hay curas muy buenos, siempre lo hemos dicho. Pero una institución donde la sociedad de cómplices funciona a la perfección. Ellos nunca han visto los casos de pedofilia».
En cuanto a la cuestión de los presos políticos, aseguró que muchos de los así considerados son unos asesinos y narcotraficantes. «Yo vi la lista». Por ello, dijo que no concebía que la jerarquía eclesiástica abogue por «estos delincuentes».
Advirtió de que se debe tener cuidado con «esa gente que se le dé la oportunidad» de salir libres. Unas palabras que parecen aludir a que seguirán sometidos a cierto tipo de control por parte del régimen. Aseguró que las liberaciones «no tienen nada que ver ninguna institución extraña al Gobierno nacional».
El presidente del episcopado no quiere valorar estas palabras, en su conversación con Alfa y Omega. «No acostumbramos a polemizar con los que critican nuestras posiciones, eso sería caer en su juego», apunta.