¿Por qué el Papa utiliza la palabra «misterio» para hablar de la Iglesia? - Alfa y Omega

¿Por qué el Papa utiliza la palabra «misterio» para hablar de la Iglesia?

«Eligiendo este vocablo [misterio] no quiso decir que la Iglesia es algo oscuro o incomprensible, como a veces comúnmente se piensa», ha dicho el Papa

José Calderero de Aldecoa

Cuando el Concilio Vaticano II quiso describir a la Iglesia, utilizó el término misterio. Lo ha recordado el Papa León XIV durante la catequesis de este miércoles celebrada en el Aula Pablo VI. «Eligiendo este vocablo no quiso decir que la Iglesia es algo oscuro o incomprensible, como a veces comúnmente se piensa cuando se escucha pronunciar la palabra “misterio”», ha señalado León XIV. «Exactamente lo contrario. […] Esta palabra quiere indicar una realidad que antes estaba escondida y que ahora ha sido revelada».

Misterio revelado

¿Y cuál es ese misterio revelado? «Se trata del plan de Dios que tiene un objetivo: unificar a todas las criaturas gracias a la acción reconciliadora de Jesucristo, acción que se llevó a cabo en su muerte en la cruz», ha enseñado el Pontífice, que ha dado importancia a la asamblea reunida en la celebración litúrgica. «Allí las diversidades se relativizan, lo que cuenta es encontrarse juntos porque nos atrae el Amor de Cristo, que ha derribado el muro de separación entre personas y grupos sociales».

Al contrario, «la condición de la humanidad es una fragmentación que los seres humanos no son capaces de reparar, aunque la tensión hacia la unidad habite en sus corazones». Sin embargo, «en esa condición —según el Santo Padre— se inscribe la acción de Jesucristo, que, mediante el Espíritu Santo, venció a las fuerzas de la división y al Divisor mismo».

Misterio hecho perceptible

Por todo ello, según el Papa, «hay una cierta coincidencia entre misterio y la Iglesia: la Iglesia es el misterio hecho perceptible».

Por último, León XIV ha asegurado que la convocatoria, la asamblea antes descrita, «precisamente porque es realizada por Dios, no puede, sin embargo, limitarse a un grupo de personas, sino que está destinada a convertirse en experiencia de todos los seres humanos». Y ha concluido: «La Iglesia es en la historia de la humanidad expresión de lo que Dios quiere realizar, por lo que, al mirarla, se capta en cierta medida el plan de Dios». «Es mediante la Iglesia que Dios alcanza su objetivo de unir en sí mismo a las personas y de reunirlas entre ellas». «La unión con Dios encuentra su reflejo en la unión de las personas humanas. Es esta la experiencia de la salvación».