Políticos del mundo piden una perspectiva de familia global

Dentro del contexto del Congreso Mundial de Familias, se celebró el Foro Parlamentario Internacional, en el que políticos de todo el mundo junto a representantes de asociaciones civiles a nivel mundial trazaron las líneas de actuación por las que ha de pasar la globalización de la perspectiva de familia en las políticas públicas

José Antonio Méndez
Un momento del Foro. A la izquierda de la mesa: doña Liliana Negre; don Jaime Mayor y doña Anna Zamborska. Foto: Eduardo González

Dentro del contexto del Congreso Mundial de Familias, se celebró el Foro Parlamentario Internacional, en el que políticos de todo el mundo junto a representantes de asociaciones civiles a nivel mundial trazaron las líneas de actuación por las que ha de pasar la globalización de la perspectiva de familia en las políticas públicas

Una acción internacional en favor de la cultura de la vida, que no sólo se defienda de los ataques de la ideología de género, sino que se proponga globalizar la perspectiva de familia necesita, sí o sí, de la colaboración coordinada entre asociaciones civiles de todo tipo y representantes políticos dispuestos a apoyar la familia y la vida en el terreno legislativo, ejecutivo e ideológico. Éste era el punto de partida del Foro Parlamentario Internacional, que tuvo lugar en el seno del Congreso Mundial de Familias, y en el que participaron representantes de asociaciones civiles de todo el mundo, junto a líderes políticos internacionales, como la argentina Liliana Negre, el italiano Luca Volonté, la eslovaca Anna Zamborska, o los españoles Jaime Mayor Oreja, Lourdes Méndez Monasterio, Inmaculada Sánchez Ramos, o Luis Peral.

El Foro tenía un objetivo claro: que unos y otros se encontrasen para saber qué reclaman de la otra parte, compartir experiencias de éxito, trazar propuestas concretas y llevar la iniciativa. Porque, como explicó en el Foro la senadora Negre, «es clave conocer las propuestas relacionadas con la cultura de la muerte, no para criticarlas y quedarnos detenidos en ellas, sino para elaborar acciones e iniciativas en positivo, adecuadas y creativas, tendentes a superarlas y trascenderlas».

Las experiencias compartidas fueron numerosas, casi tanto como las necesidades por cubrir. Un par de ejemplos: doña Ana María Ramírez, de Red Familia Colombia, explicó cómo su asociación combatió el adoctrinamiento del Estado, cuando el Gobierno colombiano importó cuadernillos españoles de educación sexual, y tuvo que retirarlos por la presión de un pequeño grupo de padres que se inspiró en la resistencia española a EpC; Roger Kiska, de la Alliance Defense Fund, denunció los casos de familias suecas, alemanas y búlgaras que han sufrido sanciones, e incluso prisión, por educar a sus hijos desde casa, tras comprobar cómo la escuela los adoctrinaba en cuestiones morales; el español Alberto San Juan, Presidente de la Red madrileña de Municipios por la Familia, analizó cómo puede ayudar la sociedad civil a promover la familia desde la política local… Ante todo esto, don Jaime Mayor Oreja, eurodiputado del PP, reclamó unificar esfuerzos «para movilizar a la gente y dar prioridades a líneas de acción que nos permitan actuar simultáneamente», como la Iniciativa Legislativa Popular Uno de los nuestros, que busca lograr un millón de firmas para que la Comisión Europea no financie abortos en proyectos de cooperación internacional, «una ocasión histórica para mostrar que hay muchos europeos a favor de la vida». En resumen: trabajar juntos para cosechar mejores resultados en la defensa de la cultura de la vida.

José Antonio Méndez

 

[w8_toggle margin_bottom=»10px» title=»Declaración final del Foro Parlamentario Internacional:»]

Los participantes en el Foro hicieron pública una Declaración, en la que se comprometen a llevar a cabo acciones concretas en favor de la Cultura de la vida:

Nosotros, parlamentarios y representantes de la sociedad civil, reunidos en Madrid, España, reafirmamos el Artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que declara que la familia es la unidad fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado. También recordamos que otros pasajes de la Declaración Universal afirman el derecho a la vida (artículo 3), el derecho de los hombres y mujeres a casarse y formar una familia (artículo 16), el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión (artículo 18), y el derecho de los padres a educar a sus hijos (artículo 26). Además, reconocemos que el Convenio Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Convenio Internacional de Derechos Civiles y Políticos refuerzan estos principios de la Declaración Universal de Derechos Humanos y les otorgamos el carácter de acto jurídico vinculante internacional. Sobre estas bases, definimos a la familia natural como la unión de un hombre y una mujer por medio del matrimonio para compartir amor y gozo, procrear hijos, proporcionarles una educación moral, forjar una economía doméstica vital, ofrecer seguridad en momentos de dificultad y unir generaciones. En particular, desarrollaremos políticas generales que descansen en los siguientes principios:

  • La sexualidad existe con la finalidad de expresar amor entre marido y mujer y para la procreación de los hijos dentro de la alianza del matrimonio.
  • Un buen Gobierno protege y apoya a la familia natural y no asume los papeles vitales que juega en la sociedad.
  • Los padres poseen la autoridad principal y la responsabilidad para dirigir la formación y educación de sus hijos.
  • Las familias grandes creadas por el matrimonio serán bienvenidas como un regalo especial para sus comunidades.

De esta manera, lucharemos por formar una cultura de la vida que asegurará el futuro de sociedades humanas saludables.

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