Pep Borrell: «Una crisis no tiene por qué ser motivo de separación» - Alfa y Omega

Pep Borrell: «Una crisis no tiene por qué ser motivo de separación»

Este divulgador sobre familia ha recibido un premio de la revista Misión, entregado este 15 de octubre. Anima a construir relaciones con «las pequeñas cosas de cada día» y pide familias alegres que sean testimonio para los jóvenes

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Borrell en una de sus charlas.
Borrell en una de sus charlas. Foto cedida por Pep Borrell.

—Usted es dentista; ¿cómo ha acabado hablando tanto del matrimonio y de la familia? 
—Yo sigo trabajando como dentista, pero dedico los fines de semana a esta otra parte de mi vida. Siempre fui catequista de parroquia y, de vez en cuando, me invitaban en el colegio de los niños o en alguna casa a alguna tertulia sobre el matrimonio. Durante la pandemia dimos una charla online y se viralizó. Empezaron a llamarnos colegios, obispados y todo tipo de instituciones. Y me propusieron escribir un libro a raíz de todo esto: Bailar en la cocina.

—Las estadísticas dicen que cada vez hay menos matrimonios y que los jóvenes se casan menos. ¿Por qué cree que sucede esto?
—Es verdad que cada vez se casa menos gente, pero también soy partidario de que la gente que se casa sepa lo que hace. Eso es más importante que hacerlo para contentar a la abuela. Dicho esto, para mí una de las razones de lo que está pasando es que hablamos muy mal del matrimonio. Cuando hacemos chistes, suelen ser en negativo. Y si alguien se quiere casar joven, le decimos que se lo piense. Las noticias dan continuamente estadísticas negativas. Eso desanima mucho a los jóvenes, porque tienen la sensación de que todo el mundo se separa, y no es verdad.

—¿Qué pasa entonces con las rupturas?
—Una explicación es que vivimos en una sociedad en la que queremos todo de inmediato. Ya nos esforzamos mucho en el trabajo y la profesión, así que cuesta esforzarse también en nuestra vida sentimental. Se piensa que el amor es una cuestión de sentimiento más que de voluntad de amar, pero no funciona así. Las relaciones no consisten en encontrar un príncipe azul: las relaciones se construyen.

Por otra parte, algo fundamental es pedir ayuda cuando ves que las cosas no van bien. A veces la situación se complica porque pequeñas heridas se van acumulando y se convierten en una bola de nieve de la que no nos damos cuenta. Si hace falta ayuda, yo soy muy partidario de los terapeutas matrimoniales que tengan un buen criterio.

—¿Cuál cree que es la receta de los matrimonios felices?
—Lo más importante son las pequeñísimas cosas de cada día, que son gratis y necesitan solo voluntad y cabeza para hacerlas. No hace falta nada espectacular. El amor, como en todo en la vida, son las cosas de cada día y constancia. El libro Los cinco lenguajes del amor, de Gary Chapman, da ideas de cómo llevar esto a cabo.

—Ponga algún ejemplo.
—Preparar el desayuno al otro, dar un abrazo antes de despedirnos, hacer una llamada a media mañana, mandar un WhatsApp a una hora inesperada o llegar a casa con unas cervezas. Hay infinidad de pequeñas cosas; solo hay que preguntarse: «¿Qué le gusta a él o a ella?».

—Muchas veces, las fisuras en una relación empiezan por discusiones.  ¿Cómo podemos discutir mejor?
—Es bueno discutir, pero eso no es motivo para distanciarse. Una crisis no es motivo de separación. Lo que hay que hacer es no levantar la voz y tirar de paciencia. Es mejor tener paz que tener la razón. Además, siempre hablamos de los temas importantes cuando estamos enfadados. Incluso cuando un matrimonio se va a cenar o de fin de semana, al final siempre habla de trabajo, hijos y logística. ¡Y de nosotros no hablamos!

—¿Qué propone?
—Provocar conversaciones con preguntas tan simples como «¿en qué podría mejorar?», «¿qué hay en mí que no te guste?» o «¿qué te gustaría que cambiara?». Si quieres que el otro cambie algo, o que tu relación vaya mejor, puedes empezar preguntándole qué cambiaría él o ella de ti.

—Hijos, logística, móvil, redes sociales, trabajo… ¿Cómo jerarquizar bien el día a día?
—Cada situación es un mundo, pero lo más importante es tener claro que lo fundamental tiene que ser tu cónyuge. Tienes que poner más intención en amar a tu esposa o a tu marido que a tus hijos. Y si eres una persona creyente, lo primero es Dios. Si pones a Dios en medio de la relación, las cosas funcionan muchísimo mejor. Después, tu esposa; después, tus hijos; después, el trabajo; y luego, ocio, aficiones y amigos.

—También habla mucho del noviazgo. ¿Cómo vivir bien esta etapa?
—Hay cinco temas fundamentales que hablar en el noviazgo para evitar problemas durante el matrimonio. Uno es la fe: qué fe tengo yo, qué fe tienes tú y cómo queremos vivirla. Otro es tener hijos y cómo educarlos. Luego están la familia política, el trabajo y el dinero. Son cuestiones que hay que hablar antes de casarse para saber hacia dónde vas.