Patricia, profesora de la UNAV: «Los influencers saben que su credibilidad es su principal activo» - Alfa y Omega

Patricia, profesora de la UNAV: «Los influencers saben que su credibilidad es su principal activo»

Patricia SanMiguel asegura que se van dando pasos en la responsabilidad de los creadores de contenido

Cristina Sánchez Aguilar
Patricia SanMiguel
Thinkfluencer evalúa la transparencia, la responsabilidad y el bienestar emocional de los creadores de contenido. Foto cedida por Patricia SanMiguel.

Profesora universitaria y especialista en marketing y moda, es la responsable de la Universidad de Navarra (UNAV) en el proyecto Thinkfluencer, impulsado por dicha institución, iCmedia y Conese, cofinanciada por la UE. Es la primera herramienta gratuita de autoevaluación de la influencia para promover una nueva cultura digital basada en la responsabilidad, la transparencia y el bienestar emocional de los creadores de contenido. Según los expertos, este fenómeno generará  32.550 millones de dólares este año y hay 200 millones de influencers en todo el mundo.

—¿De dónde nace la idea de Thinkfluencer?
—Surge de una necesidad real del sector: contar con una herramienta sencilla y rigurosa que permita medir la influencia responsable. Tras años de investigación y diálogo con creadores, marcas y agencias, vimos claro que era el momento de pasar de las intenciones a los indicadores. La herramienta evalúa tres dimensiones —transparencia, responsabilidad y bienestar emocional— y ofrece un diagnóstico práctico para que los creadores mejoren su trabajo y generen más confianza. En la práctica, ayuda a saber si se está comunicando con rigor y gestionando bien la presión del entorno digital.

—¿Predomina hoy la responsabilidad o la irresponsabilidad?
—Estamos en un punto de transición. La mayoría de los creadores quiere hacerlo bien y se aprecia más profesionalización, pero aún conviven prácticas muy responsables con otras más impulsivas. Hay quien es completamente transparente y quien todavía recurre a fórmulas ambiguas. En los últimos años, las instituciones, las marcas y las agencias han dado pasos de gigantes en la responsabilidad, aunque todavía queda mucho porque en las redes sociales todo está siempre en constante cambio.

—¿Ser responsable es ética, contenido o intención?
—Es todo a la vez. La ética marca el rumbo, el contenido es el vehículo y la intención determina si se aporta valor o solo se buscan clics. A esto se suma la profesionalización: conocer la normativa, distinguir opinión de información o proteger a los menores. La responsabilidad nace del equilibrio entre esas capas.

—¿Qué define a un thinkfluencer?
—Es un creador de contenidos que ejerce su influencia de forma responsable, transparente y consciente, cuidando tanto el impacto que genera en su comunidad como su propio bienestar emocional. Se caracteriza por comunicar con autenticidad, respetar a la audiencia, mostrar claridad en sus colaboraciones comerciales y promover prácticas que construyan un entorno digital más seguro y honesto.

Ilustración de recurso de una 'influencer'

Ilustración: Freepik.

—¿Puede haber ética en un mercado dominado por el dinero fácil?
—Sí, y cada vez más. La ética se ha convertido en un valor competitivo: las marcas buscan coherencia y los creadores saben que su credibilidad es su principal activo. La monetización no excluye la responsabilidad; al contrario, obliga a profesionalizarse y a actuar con criterios más claros y sostenibles.

—¿Tiene hoy el público herramientas para detectar influencia superficial?
—El público es más crítico y detecta incoherencias con facilidad, pero aún hay vulnerabilidades, sobre todo entre los jóvenes. La sofisticación del contenido y la comparación social dificultan identificar la manipulación. Por eso la alfabetización mediática sigue siendo imprescindible. Los menores —y los adultos— necesitan aprender a distinguir información de opinión, entender cómo funcionan los algoritmos y gestionar la comparación constante. Es una alfabetización imprescindible para esta generación.

—¿Cómo educar para seguir no solo a quien entretiene?
—Cultivando criterio. Enseñar a analizar quién está detrás de un mensaje y con qué intención está compartiendo contenidos permite elegir mejor a quién seguir. Visibilizar buenos referentes también ayuda: cuando hay contenido con propósito, la audiencia responde positivamente.

—¿Hoy predomina el liderazgo emocional o el intelectual en redes?
—Predomina el liderazgo emocional, basado en la cercanía y la vulnerabilidad. Pero está creciendo un liderazgo más analítico, que aporta contexto y lectura crítica. Ambos convivirán, y probablemente esa mezcla será la que marque el futuro de la influencia.

—¿Qué diría a un influencer que quiere ser reflexivo sin perder autenticidad?
—Pensar antes de publicar no te aleja de tu voz: la hace más nítida e influyente. La clave está en contar no solo lo que haces, sino por qué lo haces. La reflexión bien explicada también conecta, inspira y te hace más creíble.