Parolin pide una solución para «cuando el hijo se percibe como una carga»
Achaca la baja natalidad en Europa a que «el hijo se percibe como una carga» y el radicalismo a la falta de perspectivas vitales
A Pietro Parolin le preocupan los jóvenes que combaten en guerras que no han elegido, los que se radicalizan políticamente ante la falta de oportunidades o los que temen formar una familia por miedo al futuro. Lo ha dicho durante la apertura de la Cátedra de la Acogida, un encuentro formativo en Sacrofano —a las afueras de Roma— organizado con la colaboración de la Pontificia Universidad Lateranense. El tema de esta edición, Los jóvenes y la Iglesia. Acogidas que generan pertenencia, ha invitado a los participantes a hablar sobre las tensiones internacionales, crisis sociales y cambios culturales que atraviesan.
El secretario de Estado de la Santa Sede ha lamentado la situación en que se sorprenden los jóvenes que acaban jugándose la vida en escenarios como la Ucrania invadida por Putin o en las diferentes guerras activas en África.
«Cuando el hijo se percibe como una carga»
Igualmente, ha desgranado la caída de la natalidad en Europa explicando que es el miedo al futuro lo que paraliza a muchos. «Cuando el hijo se percibe como una carga, como una limitación a la propia libertad, no habrá nuevos nacimientos», ha diagnosticado.

A esta situación se suma una creciente sensación de inseguridad personal entre muchos jóvenes porque, según Parolin, «viven una gran frustración al verse llamados a desempeñar tareas para las que no se sienten a la altura».
Renovar instituciones y acompañar desde la Iglesia
¿Hay solución? Según este purpurado italiano sí. Un primer paso es dar un papel relevante a los jóvenes en la vida pública, para lo que «las instituciones internacionales deben renovarse» e incluirlos en los procesos de decisión y negociación.

Otro deber pendiente es para la Iglesia, pues según el cardenal Parolin debe jugar un papel más activo en el acompañamiento de los jóvenes, ofrecerles espacios de pertenencia y ayudarles a reconstruir una transmisión de valores que antaño realizaban de manera conjutna la familia, la escuela y la parroquia.