¿Para qué sirven los grandes encuentros con el Papa? Comunicadores de la Iglesia dan cinco claves
La capacidad de convocatoria de la visita de León XIV a España y de la JMJ de Lisboa «permiten constatar la relevancia social del Evangelio» y ofrecen «una respuesta positiva y ponderada» a situaciones de crisis
¿Qué impacto han tenido en España y Portugal dos grandes encuentros eclesiales de los últimos años, como son la visita de León XIV a España en junio de este año y la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa, en 2023? Es la pregunta que han abordado las Comisiones Episcopales para las Comunicaciones Sociales de España y Portugal, que se han reunido en Orihuela-Alicante del 19 al 21 de octubre.
Con el tema Cómo los encuentros con el Papa movilizan la Iglesia, la cita contó con las aportaciones de Rita Sacramento Monteiro, directora ejecutiva de la Fundación Economía de Francisco, y Almudena Calvo Domper, responsable de Prensa del Comité Nacional de Comunicación del viaje apostólico de León XIV a España. Ofrecemos aquí las conclusiones:
La presencia del Papa «constituye siempre un momento de gracia y una ocasión privilegiada para hacer presente la vida y la misión de la Iglesia». La repercusión social y mediática de estos acontecimientos «ponen de manifiesto la capacidad de convocar a personas muy diversas y de situar la fe en Jesucristo en el espacio público». En este sentido, «permiten siempre constatar la relevancia social del Evangelio y abren oportunidades a la Iglesia para el diálogo sobre cuestiones que afectan al conjunto de la sociedad».

En sus mensajes, el Papa ofrece «una respuesta positiva y ponderada a las cuestiones sociales, las situaciones de crisis y de polarización y las de falta de sentido». En particular, señalan «su capacidad para defender la dignidad humana, la justicia y el bien común sin alimentar el odio ni renunciar a la mansedumbre». Así, muestran que «la propuesta cristiana, centrada en un amor que busca el bien del otro, invita a mantener los principios sin recurrir a la confrontación y anima a trabajar por una sociedad en la que todas las personas puedan vivir con dignidad».
Con las palabras del Santo Padre «no se producen necesariamente cambios inmediatos, pero abren caminos que la comunidad cristiana está llamada a recorrer y compartir». El fruto de esta experiencia «puede desarrollarse a lo largo del tiempo» e «interpela a la Iglesia a traducir las palabras escuchadas en compromisos concretos».
Además de espacios de reunión, estas grandes citas son «ocasiones para la inclusión y la integración». Al congregar «a personas de procedencias y situaciones diversas permiten mostrar una Iglesia abierta al encuentro, que busca construir vínculos y favorecer la convivencia».

Estos grandes eventos implican un trabajo comunicativo «muy destacable» que incluye la preparación informativa, la coordinación entre equipos y la colaboración con los medios para que «el mensaje llegue a públicos diversos». En este sentido, ambas visitas «han generado nuevas relaciones entre la Iglesia y los medios de comunicación» que trascienden la cobertura propiamente dicha, pues «ofrecen una oportunidad para establecer vínculos de confianza, favorecer el conocimiento mutuo y mantener abiertos espacios de diálogo».