Para pasar de un voluntario a 10.000 se necesitan manos
La próxima visita del Papa a España solo será posible si «todos, todos, todos» se implican en la organización y acogida
Un tercio del trabajo ya está hecho. Las diócesis implicadas ya facilitaron mediante su diálogo con la Santa Sede la venida de León XIV a Madrid, Barcelona y Canarias el próximo junio, mucho antes del anuncio oficial. Primer logro superado, pero quedan más. Ahora queda ultimar no solo los detalles técnicos como en qué espacios se celebrarán los actos o se pronunciarán los discursos, sino también reclutar todo un ejército —quizá el único bueno, viendo el actual panorama internacional— que ofrezca su tiempo, energía y oración para que todo salga bien.
Sabemos que estos colaboradores existen porque ya los vimos en otras visitas papales, pero la tranquilidad de saber que existen convive con el nervio —quizá el único bueno, como en el caso del ejército— de llamarlos, prepararlos, reunirlos y poner en acción a 10.000 voluntarios que alfombren literal y metafóricamente nuestras calles para el viaje apostólico de León XIV.
En nuestras páginas, David —militar, en este caso sin juegos de palabras—, nos cuenta con la mayor de las sencilleces que «me pidieron colaborar con el tema de la gestión y coordinación del voluntariado y dije que sí». A veces es tan sencillo como eso, ponerse a tiro de la ocasión y no esconderse. El que esté buscando una misión —todas las encuestas nos dicen que los jóvenes la ansían como agua de mayo— ya sabe cuál.
Es una intuición en la que ahonda Gabriel Benedicto, miembro del equipo de Acogida de la Comisión Diocesana con motivo de la visita del Papa: «Para nosotros es una alegría abrirnos a todos y acoger a nuestros hermanos. Tenemos una ilusión enorme y estamos esperándolos»
Y luego queda un último tercio del trabajo, pero ya lo abordaremos el 6 de junio.b