Para gobernar la Iglesia, Varden recomienda rodearse de gente de «probada integridad»
El obispo de Trondheim concluye los ejercicios espirituales del Vaticano para la Curia. Les anima a buscar a quienes esperan más de la oración que «de su sagacidad»
En la Capilla Paulina del Palacio Apostólico del Vaticano, el obispo de Trondheim, Erik Varden, ha cerrado este 27 de febrero la décima meditación de los ejercicios espirituales predicados al papa León XIV, a los cardenales residentes en Roma y a los responsables de los dicasterios de la Curia. Su hilo conductor ha sido un clásico del siglo XII: el tratado Sobre la consideración de san Bernardo.

Varden ha recordado cómo san Bernardo escribió este tratado a un ilustre tocayo, el monje italiano Bernardo dei Paganelli, quien en 1145 se convirtió en el papa Eugenio III. Según el obispo noruego, la lección más importante de este tratado es cómo diferencia entre «la contemplación», que «se ocupa de verdades ya conocidas», y, por otro lado, «la consideración», que «busca la verdad en los asuntos humanos contingentes, donde puede ser difícil de discernir».
«Prudentes en el consejo y modestos en el hablar»
Frente a recetas meramente organizativas para gobernar la Iglesia «san Bernardo no ofrece remedios institucionales», ha explicado Varden, sino que aconsejaba rodearse de personas adecuadas. Y llamaba simplemente a rodearse de gente «de probada integridad, dispuestos a la obediencia, pacientes y mansos; de fe católica segura, fieles en el ministerio; amantes de la concordia, la paz y la unidad; prudentes en el consejo, sagaces en la administración y modestos en el hablar».

Erik Varden ha recordado cómo san Bernardo animaba, en el fondo, a rodearse de personas que «aman y disfrutan de la oración y confían en ella su esperanza más que en su sagacidad o en su trabajo; su entrada es sin estruendo, su despedida sin pompa». Una Iglesia así organizada, ha añadido el noruego apoyándose en el santo, reflejaría «la organización de las jerarquías angélicas» y tendría clara su misión: «Dar gloria a Dios».
Un guiño a san Agustín
Como León XIV es agustino, el predicador ha citado también a san Agustín de Hipona, quien describía el ministerio episcopal como un fardo: «Lleva tu carga hasta el final; si la amas, será ligera; si la odias, será pesada», decía.