Para este catedrático de Filosofía, el observatorio contra el suicidio «es una buena noticia pero llega tarde»

Para este catedrático de Filosofía, el observatorio contra el suicidio «es una buena noticia pero llega tarde»

La creación del Observatorio para la Prevención del Suicidio también es «contradictoria», señala José Antúnez, por producirse cinco días después de la eutanasia a Noelia Castillo. «Son medidas como a impulsos»

María Martínez López
Foto: Freepik.

La creación de un Observatorio para la Prevención del Suicidio, aprobada el pasado 31 de marzo por el Consejo de Ministros, «es una buena noticia». Así lo asegura José Antúnez, catedrático de Filosofía en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, de Madrid. «Celebro que haya un intento de prevención» de esta lacra, asegura, «aunque se produzca en estas circunstancias contradictorias». Se refiere a que la noticia se anunció solo cinco días después de que se aplicara la eutanasia a Noelia Castillo, quien la había solicitado tras sufrir una parálisis después de un intento fallido de suicidio.

«Son medidas como a impulsos», describe el filósofo, «y luego a veces se ve que se defienden cosas contradictorias». Así, «se dice que tengo derecho a disponer de mi vida y si pido la eutanasia me la dan, pero al mismo tiempo se dice que «no puede ser que haya tantos suicidios en jóvenes»», señala. En esta contradicción «se manifiesta el emotivismo de nuestra sociedad», frente al que falta «una reflexión compartida que tenga en cuenta todo». 

Volviendo a la cuestión de la creación del Observatorio para la Prevención del Suicidio, Antúnez asegura que «como filósofo creo que había que hacerlo. Pero llega tarde», sentencia. 

—¿Por qué?

—En muchos suicidios hay algo que no se repara con protocolos, tratamientos médicos o psicológicos sino que requiere una mirada más profunda a la sociedad. Hay unas heridas que proceden de lo más fundamental, que es no haber experimentado qué es ser querido y valorado por sí mismo. Algo que tiene que ver también para un cristiano con el acceso a Dios, lo que san Agustín hablaba de afecto originario o memoria del creador: Alguien te ha querido. Una persona que no sabe en sus propias carnes qué es ser querida, por las situaciones que ha vivido en su familia o en los centros educativos en los que ha estado, es muy difícil que se valore.

—¿Entonces no cree que vaya a ayudar demasiado?

—Seguro que ayudará a algunas personas. Pero las cifras, con 3.953 fallecimientos al año en España y siendo la tercera causa de muerte entre jóvenes a nivel mundial, manifiestan que el problema es muy radical. Pero creo que hace falta como sociedad una tarea más amplia. Esta implica a los políticos, pero no solo a ellos. Tiene que haber también una conciencia crítica por parte de los ciudadanos. 

En cuanto a qué le pediría al Observatorio para la Prevención del Suicidio para que los resultados sean los mejores posibles, Antúnez sugiere que «escuche al Comité de Bioética de España. Tiene que formar parte de algunos de los temas, porque la prevención implica temas que tienen que ver con la dignidad de la persona».