Para administrar el dinero de los fieles hay que saber de finanzas… y de la propia Iglesia - Alfa y Omega

Para administrar el dinero de los fieles hay que saber de finanzas… y de la propia Iglesia

El Banco Sabadell ofrece, a través del I Curso de Asesoramiento Financiero, formación jurídica, fiscal y tributaria sobre la Iglesia y para la Iglesia, que está certificada por la Universidad Francisco de Vitoria

Begoña Aragoneses
José Luis Machetti, gerente de la UFV, Blanca Montero, subdirectora general y directora de Negocios Institucionales de Banco Sabadell y Santiago Portas, director del segmento de Instituciones Religiosas del Banco Sabadell, tras el acto de presentación en la UFV.

«Hablar de dinero cuesta mucho en la Iglesia, pero las cosas se hacen con dinero; y si tú quieres por ejemplo hacer un colegio u otra obra de importe elevado, tienes que tener los conocimientos para poder gestionar adecuadamente y que no nos engañen». Por eso, Santiago Portas, director del segmento de Instituciones Religiosas de Banco Sabadell, vio la necesidad de ofrecer una formación jurídica, fiscal y tributaria sobre la Iglesia y para la Iglesia, muy en la línea de la transparencia y de la profesionalización.

Así ha nacido el I Curso de Asesoramiento Financiero para instituciones religiosas, destinado a empleados del banco (para ser más ágiles y mejorar el servicio a los clientes) y también a ecónomos de diócesis o de órdenes religiosas, administradores de conventos o de centros educativos, párrocos, gerentes de fundaciones… «Nadie es llamado a la vocación para llevar las finanzas de su institución –explica Portas, también responsable activo en elaboración del curso–, y estas personas lo hacen con la mayor dedicación, pero a veces sin la cualificación idónea». A su vez, y a medida que los laicos se van incorporando a estas funciones, «aportan la especialización en su ámbito profesional pero no en el de la Iglesia».

Las particularidades de la Iglesia

Portas diferencia a la Iglesia de cualquier empresa u ONG: «Primero, es una institución de derecho divino fundada por Jesucristo; y luego, tiene una estructura concreta y particular, existe el derecho canónico que convive conjuntamente con el ordenamiento jurídico-civil, hay que entender que por un documento tan simple como el nombramiento de un párroco van implícitas unas atribuciones concretas en el ámbito patrimonial, cuya autorización depende en ocasiones de la Santa Sede; o que hay conventos de monjitas que viven al día, con lo poco que venden y los donativos, pero se enfrentan al mismo marco legal, jurídico o fiscal que diócesis grandes como la nuestra de Madrid y hay que ayudarlas».

El curso, organizado por Banco Sabadell con la certificación universitaria de la Universidad Francisco de Vitoria (ocho créditos) que ha colaborado conjuntamente en su elaboración, se organiza en cinco módulos: estructura de la Iglesia; fiscalidad; patrimonio; doctrina social de la Iglesia y cooperación al desarrollo y tercer sector. «La fiscalidad y el patrimonio tienen un peso específico en el curso, y en los módulos cuatro y cinco –indica Portas– se pone a la persona en el centro, analizando la Evangelii gaudium, el bien común, las finanzas éticas y sostenibles…».

La experiencia de años dedicado al trato cercano con instituciones religiosas lleva al responsable a apuntar lo que más les preocupa en este ámbito, y en lo que más formación requieren: la gestión del patrimonio financiero. Saben que no pueden arriesgar en bolsa su patrimonio o invertir en empresas que atenten contra sus principios, y para ello «tienen que tener conocimientos para gestionarlo de forma ordenada, que genere un rendimiento en línea con la doctrina social de la Iglesia». Los legados suelen ser complicados porque pueden incorporar cláusulas –un edificio destinado en parte a colegio, por ejemplo– o alcanzar sumas importantes de dinero. «Una herencia de importe elevado y no se puede dejar solo ingresada en el Banco, hay gestionarla adecuadamente; la Iglesia es administradora del dinero de todos, que hay que conservar pero también sacarle rentabilidad para mantener sus obras», asevera Portas.

Y luego hay que gestionar el riesgo reputacional: «un ecónomo tiene que jubilarse con la tranquilidad de haber gestionado correctamente los recursos, es el mandato encomendado» o que por ejemplo «con un patrimonio se firme un fondo de inversión detrás del cual hay una empresa farmacéutica que investiga con fetos provenientes de abortos y que muchas veces cuesta trabajo identificarlo y hacer seguimiento de estas inversiones». Por eso, «cuanto más conocimiento se tenga, mejor».

Para una administración eficiente del dinero de la Iglesia, hay que partir, en opinión de Portas, del propio fin de la Iglesia: «La gestión de los recursos debe estar orientada al fin evangelizador». Además, en esta gestión debe haber una «estructura de personas, equipo de asesores, con conocimientos amplios en diferentes materias, económicas, jurídicas y legales; esta función la cumplen muy bien los consejos económicos». El servicio debe estar siempre presente, «que el máximo de recursos esté destinado al fin de las obras de la Iglesia», y la transparencia en las estructuras, «en los tiempos que vivimos», es «fundamental».

Junto a todo esto, el responsable del curso indica que es «muy importante trabajar la corresponsabilidad económica de las comunidades cristianas, de las parroquias, de los laicos, así como la digitalización y eficiencia en los canales de obtención de donativos, adaptándolos a los usos actuales de la sociedad en medios de pago».

Evangelizar en el ámbito de las finanzas

Más allá de ofrecer unos conocimientos, el director del segmento de Instituciones Religiosas de Banco Sabadell reconoce que este curso es también «una forma de evangelizar en el ámbito de las finanzas, porque es llevar el Evangelio a la formación en la banca; ayuda a reflexionar y a conocer lo que es la Iglesia».

La formación, que se imparte online, es completamente gratuita para clientes de Banco Sabadell y tiene una duración de cuatro meses. Esta primera puesta en marcha del curso, en la que ya se han incorporado 160 empleados de la entidad financiera y 30 instituciones de Iglesia –«hay diócesis que han solicitado el curso para diez personas»– se alargará hasta diciembre de 2021, y se prevé atender a entre 4.000 y 5.000 alumnos. «Es uno de los proyectos más bonitos y necesarios en el ámbito de Iglesia», concluye Portas.