Pablo Cebrián: «La propia música encarna ese gesto de alzar la mirada» - Alfa y Omega

Pablo Cebrián: «La propia música encarna ese gesto de alzar la mirada»

Productor de cantantes como Bisbal o Aitana, se ha convertido en el director artístico de la visita del Papa y ha producido el himno oficial, una obra coral de 1.500 voces que verá la luz este jueves

Cristina Sánchez Aguilar
Pablo Cebrián
Sus producciones han vendido más de medio millón de copias en todo el mundo y ha sido varias veces nominado a los Latin Grammy. Foto cedida por Pablo Cebrián.

—¿Cómo nace la idea musical del himno de la visita del Papa?
—La idea musical no estaba previamente definida; nació de manera orgánica durante la jornada de composición que compartimos para crear el himno. Preferí dejar que la propia canción marcara el camino, sin imponer un estilo que pudiera encorsetarla. El resultado final ha superado con creces la idea inicial que tenía en mente.

—Ha definido la pieza como «una caricia para el alma»: ¿Qué quiere provocar exactamente en quien la escuche?
—Esa expresión surgió durante la grabación del himno en Canarias. Algunas personas describieron así la experiencia de cantar la pieza y me pareció una forma preciosa de definirla.

—¿Cómo se traduce un acontecimiento eclesial de esta magnitud en lenguaje musical?
—No creo que sea posible abarcar un acontecimiento de esta magnitud en una sola canción. Sin embargo, sí se puede intentar volcar en ella toda el alma, toda la verdad posible. Ese ha sido nuestro propósito desde el principio.

—¿Qué retos ha supuesto coordinar más de 1.500 voces en distintas ciudades al mismo tiempo?
—Ha sido un proceso lleno de desafíos en cada una de sus fases. Desde la propia composición —realizada en una sola jornada por doce personas— hasta la grabación con 16 solistas, buscando que el resultado sonara cohesionado y no fragmentado. A todo ello se sumó la participación de más de 1.500 voces, lo que la convierte, sin duda, en una de las producciones más complejas en las que he trabajado.

—¿Diría que este himno tiene más de oración, de celebración o de mensaje social?
—Creo que contiene mucho de las tres dimensiones, y no necesariamente por separado. Conviven de forma natural dentro de la propia música.

—¿Qué significa para usted, personalmente, participar en un evento de la Iglesia de esta magnitud?
—Ha sido un regalo inesperado en mi carrera. Me siento profundamente honrado de formar parte de algo así, y es una experiencia que me está aportando muchísimo tanto a nivel profesional como personal.

—¿Ha cambiado su manera de entender la música religiosa tras esta experiencia?
—Intento no hacer distinciones. Para mí, la música siempre ha sido el vehículo más directo para llegar al corazón. Confío en que esta canción también pueda hacerlo.

—¿Qué papel cree que tiene la música en la evangelización hoy?
—La música sigue siendo, a mi juicio, el camino más rápido y universal para conectar con las personas y llegar a lo más profundo.

—El lema del viaje es Alzad la mirada. ¿Cómo se refleja eso en la música?
—Desde un punto de vista técnico, la canción se construye como un ascenso continuo. La armonía sigue una cadencia ascendente, la melodía acompaña ese movimiento y la intensidad crece progresivamente. De algún modo, la propia música encarna ese gesto de alzar la mirada.

—¿Cree que este proyecto puede ayudar a acercar la Iglesia a quienes están más alejados?
—Espero que este himno pueda llegar a muchos corazones.

—Además del himno, ¿en qué consiste exactamente su labor como director artístico del viaje?
—Estaré coordinando los aspectos relacionados con las actuaciones musicales.

—Como canario, ¿qué le supone que su tierra tenga un protagonismo tan fuerte en esta visita?
—Por lo que hablo con mi gente de las islas puedo decir que Canarias está feliz. En Madrid y Barcelona están más acostumbrados a este tipo de eventos, pero para Canarias esto es un auténtico sueño.

—¿Cree que la dimensión migratoria —clave en el viaje— ha influido en el tono del himno?
—El himno intenta reflejar los distintos motivos de esta visita y, por supuesto, la migración es uno de ellos.

—Ha trabajado con grandes artistas del pop: ¿qué diferencia este proyecto de su trabajo habitual?
—El foco es evidentemente distinto, pero el fondo que es emocionar y llegar al corazón es común. Ese fondo es el que intento aplicar a todo lo que hago.

—¿Se ha sentido más libre creativamente al no haber presión comercial?
—Me he sentido muy libre durante todo el proceso creativo. Aun así, la ausencia de presión comercial no implica ausencia de presión; al contrario, la responsabilidad de este proyecto ha supuesto uno de los mayores retos de mi carrera.

—¿Le gustaría seguir explorando la música de inspiración religiosa en el futuro?
—Llevo muchos años escuchando música religiosa y me apasiona.

—Si tuviera que resumir en una frase qué espera que deje este himno en la gente, ¿cuál sería?
—Alzad la mirada.