Operación: recuperar a los jóvenes - Alfa y Omega

Operación: recuperar a los jóvenes

Los cambios en pastoral juvenil que impulsa el Papa van muy en serio, pero no llegarán de un día para otro. Este es el diagnóstico que deja el Curso de Formación en Doctrina Social 2018 de la Fundación Pablo VI

Redacción
Unos jóvenes, durante la presentación del borrador del documento que luego entregaron al Papa Francisco, durante el presínodo, el pasado 23 de marzo. Foto: Synod2018

La renovación de la pastoral juvenil que impulsa el Papa va muy en serio. Esta es la promesa que dejaba en Madrid el secretario especial del Sínodo de los obispos que se celebrará en octubre, el salesiano Rossano Sala, al inaugurar el Curso de Formación en Doctrina Social de la Iglesia que, del 10 al 12 de septiembre, ha celebrado la Fundación Pablo VI, con el título Los jóvenes, presente de la sociedad y de la Iglesia.

En estos tres años de camino sinodal, la Iglesia «no ha puesto el silenciador» a los jóvenes, sino que «su voz es escuchada sin filtros y su palabra ha sido tomada en consideración de modo literal en muchas ocasiones, incluso cuando se hecho de modo cortante». El Papa y los obispos quieren «escuchar las razones de su distanciamiento» y avanzar hacia una «Iglesia para y con los jóvenes», que no simplemente les ayuda a caminar, sino que «camina con ellos».

Esos cambios llegarán, pero «no podemos caer en la tentación de que esto va a ser de un día para otro», decía a este semanario el director de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal (CEE), Raúl Tinajero. Antes, hay que revisar muchas prácticas que se vienen realizando hasta ahora, comenzando por tomar conciencia de la necesidad de «un primer anuncio», añade. Aquí percibe el responsable de la CEE una oportunidad: «los jóvenes nos dicen que se sienten lejanos de la Iglesia, que la vez muy doctrinal y moralista, pero les sigue llamando mucho la atención la persona de Jesús. Entonces, habrá que comenzar mostrándoles a un Jesús cercano a ellos».

El siguiente paso debe ser su «inserción en la comunidad», en una «Iglesia acogedora, madre, que se preocupa realmente por ellos». Lo cual requiere –reconoce– «ofrecerles comunidades verdaderamente vivas, alegres, entusiastas…», en las que el joven pueda «sentirse protagonista».

A partir de ahí, «los chicos y chicas se sentirán corresponsables de la misión de evangelizar» y de «transformar la sociedad». «Quieren ser parte activa en la construcción de un mundo mejor. Es lo que nos han dicho en el presínodo de marzo, pero necesitamos ofrecerles una mejor formación en doctrina social de la Iglesia», concluye Tinajero.

Dejarse evangelizar por los jóvenes

Para facilitar que estos cambios lleguen a todos los ámbitos de la Iglesia, la CEE ha puesto en marcha una Mesa de Diálogo en la que participan representantes de distintas realidades involucradas en la pastoral juvenil. Su coordinadora, la religiosa de la Compañía de María Alicia Ruiz López de Soria, abogó durante la segunda jornada del curso por dar a los jóvenes «más responsabilidades, libertad de acción y confiar en ellos». El Sínodo de los obispos sobre la juventud, vaticinó, «va a sentar las bases en este sentido, va a dar un impulso», pero «no va a ser una solución inmediata. Es una carrera de fondo y hay que cambiar la mentalidad».

Jesús Rojano Martínez, director de la revista Misión Joven y miembro también de la Mesa de Diálogo, cree que hay «una generación perdida», al menos «en gran parte». Se trata de personas que tienen hoy entre 30 y 40 años. Para evitar que la situación se repita en las siguientes generaciones, no basta ya con «evangelizar a los jóvenes», sino que además es preciso dejarse evangelizar por ellos. Solo así se les convertirá en «miembros de pleno derecho» y se valorarán adecuadamente sus aportaciones, de modo que «la Iglesia en su conjunto pueda aprender de cómo afronta la vida la generación millennial, de su tolerancia, de su manera de detectar los problemas…».

R. B. / J. C. de A.

Los seis desafíos para la pastoral juvenil

Los grandes desafíos que afronta hoy la Iglesia para volver a conectar con los jóvenes pueden transformarse en grandes oportunidades, según el diagnóstico de Rossano Sala, secretario especial del Sínodo

  • La sexualidad se ha visto colonizada por «el paradigma compra, usa y tira», lo que constituye para la Iglesia  tanto un problema como la ocasión de presentar su propuesta.
  • «El bombardeo mediático y la manipulación política» avivan en los jóvenes la necesidad de acompañamiento.
  • La irrupción del mundo digital debe ser analizada, evitando tanto la euforia como la demonización de las nuevas tecnologías.
  • «El desencanto hacia las instituciones» y  la participación política puede «resultar saludable si se abre a caminos de participación» nuevos.
  • La «sobreabundancia de propuestas» de vida genera una «parálisis a la hora de tomar decisiones», pero allana el camino a iniciar procesos de discernimiento.
  • Existe una «nostalgia espiritual» que no significará necesariamente «un regreso en masa de los jóvenes a nuestras iglesias», pero sí «representa para nosotros una oportunidad» de presentarles «una oferta espiritual de calidad».