Omella: «No son momentos de perder tiempo en discusiones inútiles, son tiempos de caminar juntos» - Alfa y Omega

Omella: «No son momentos de perder tiempo en discusiones inútiles, son tiempos de caminar juntos»

El cardenal arzobispo de Barcelona presidió en la Sagrada Familia una Eucaristía por las víctimas de la pandemia a pesar de que la Generalitat de Cataluña no la autorizaba por superar los 10 asistentes. Una medida «injusta y discriminatoria», pues otros espacios cerrados y más reducidos pueden albergar hasta un 50 % del aforo. El arzobispado emprenderá acciones legales

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El cardenal arzobispo de Barcelona presidió en la Sagrada Familia una Eucaristía por las víctimas de la pandemia a pesar de que la Generalitat de Cataluña no la autorizaba por superar los 10 asistentes. Una medida «injusta y discriminatoria», pues otros espacios cerrados y más reducidos pueden albergar hasta un 50 % del aforo. El arzobispado emprenderá acciones legales

Polémica en torno a la celebración de la Eucaristía por las víctimas de la pandemia este domingo en Barcelona. Según una resolución de la Consejería de Salud de la Generalitat, los actos religiosos no podían superar las 10 personas, una previsión que, para el Arzobispado de Barcelona, es «injusta y discriminatoria», sobre todo, porque la misma norma admite un aforo del 50 % para otros locales interiores más reducidos.

Sin embargo, la Misa tuvo lugar. Eso sí, con un aforo máximo del 23 % y con medidas de seguridad muy rígidas, entre ellas, la toma de temperatura. Más rígidas las que se han aplicado a los turistas que este fin de semana han vuelto –por insistente petición tanto del Ayuntamiento de Barcelona como de la Generalitat de Cataluña– a visitarla. Desde el arzobispado no entiende que estuviese abierta al turismo y no para un acto religioso.

En este sentido, desde esta sede episcopal catalana se plantean emprender acciones legales «contra la arbitrariedad y la indefensión que sufren el derecho a la libertad religiosa y a la libertad de culto, constitucionalmente protegidos».

Ya en la celebración, el cardenal Omella no se refirió a la polémica, aunque dejó un mensaje que bien podría interpretarse en esa clave: «En esta basílica de la Sagrada Familia estamos ofreciendo nuestra oración por todos los difuntos de la pandemia. No son momentos de perder tiempo en discusiones inútiles, son tiempos de tender las manos para acompañar y caminar juntos. Para hacer frente todos juntos a la crisis social y económica que nos avecina. Yo pido a quienes tienen poder que aúnen fuerzas, no es tiempo de enfrentamientos. Es tiempo de luchar juntos por el bien común. Son tiempos de perdón aprendiendo de los errores».

Recuerdo para fallecidos y mayores

Tuvo un recuerdo especial para los fallecidos y sus familiares, con quienes compartió el sufrimiento por la pérdida: «¿Por qué este dolor? ¿No podíamos haber evitado los efectos de la pandemia? […] La Iglesia asume como propio el dolor, los sufrimientos de los familiares. Hoy los recordamos a todos, creyentes o no, nacidos aquí o venidos de otros lugares. Nos sentimos hermanos de todos.Nos acompañan también miembros de otras religiones, hagamos la oración por todos. Unidos y hermanados alrededor del altar del Señor».

También tuvo palabras para las personas mayores –hoy se celebra la fiesta de san Joaquín y santa Ana, el día de los abuelos–, a quienes aseguró que la Iglesia no se olvida de ellos. «Felicidades a todos vosotros, seguid compartiendo con nosotros vuestra sabiduría y experiencia vital, especialmente en este momento de crisis social. Habéis pasado por muchos momentos difíciles y podéis ser nuestros consejeros».

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