Nuevo clamor en Twitter contra la ley Celaá

El hashtag #ParemosLaLeyCelaá ha sido tendencia durante toda la jornada del miércoles gracias a una quedada lanzada por #ReliesMás y que convocó a padres, profesores, patronales educativas y sindicatos

Alfa y Omega
Foto: Justo Rodríguez

El hashtag #ParemosLaLeyCelaá ha sido tendencia durante toda la jornada del miércoles gracias a una quedada lanzada por #ReliesMás y que convocó a padres, profesores, patronales educativas y sindicatos

Este miércoles, la red social Twitter volvió a ser un clamor social. Tras el éxito de la primera convocatoria, el pasado 4 de mayo, la iniciativa #ReliEsMás convocó de nuevo a padres, profesores, patronales educativas y sindicatos para exigir la paralización de la LOMLOE, «una ley excluyente y que deja a la intemperie a un importante sector de la comunidad educativa». No solo porque se pretenda avanzar en su tramitación en plena pandemia, sino también porque la propuesta legislativa «arrincona el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones morales y religiosas».

De hecho, según Juan Carlos López, delegado de Enseñanza de la Diócesis de Zamora y uno de los impulsores de #ReliEsMás, los impactos de la quedada de este miércoles ya han superado a los de la anterior convocatoria. En su opinión, «es la única manera de levantar la voz» y denunciar que «no es de recibo que se pretenda aprobar una ley tan importante» en estas circunstancias: sin diálogo ni debate parlamentario ordinario. «Si no sabemos cómo va a empezar el próximo curso, ¿cómo es posible que se pongan a diseñar una ley para dos décadas?», añade.

Su propuesta, que en un principio buscaba solamente reivindicar la clase de Religión ante el debilitamiento que propone la LOMLOE –que no se evalúe, no compute y se imparta fuera del horario lectivo–, ha conseguido aglutinar a un importante sector de la comunidad educativa tanto en la escuela pública como en la concertada católica que está en contra de la ley Celaá, en forma y fondo. Por eso, además de las delegaciones diocesanas de Enseñanza, se han sumado organizaciones como Escuelas Católicas o CECE, asociaciones de padres y madres y sindicatos de distinto signo. Cada una de ellas con un interés particular, pero todas bajo el paraguas de la libertad: la libertad de Enseñanza, la libertad de educar a sus hijos según sus convicciones o la libertad para elegir un tipo de centro.

«Es la hora de realizar un esfuerzo compartido para enfrentarnos a un futuro incierto en el que no se puede prescindir de un acuerdo en el ámbito educativo que nos aporte la estabilidad necesaria. En este tiempo de reconstrucción social y económica, la educación ha de ser uno de los pilares básicos que nos permitan afrontar el futuro con unidad, integrando a todas las sensibilidades porque la escuela es y debe ser plural», concluye Juan Carlos López.

Un sistema educativo no ideologizado

Por su parte, Inmaculada Florido, delegada episcopal de Enseñanza de la Archidiócesis de Madrid, recalca que la tramitación se está realizando «sin consenso, casi con nocturnidad y alevosía», en un momento complicado por la situación de la pandemia.

En su opinión, si la ley se aprobara tal y como está «dejaría de ser asignatura, no formaría parte del sistema educativo». La delegada sostiene que esta materia tiene un valor intrínseco en la formación integral del alumno y con la LOMLOE, además, se conculcaría el derecho a la libertad religiosa contemplado en el artículo 16 de la Constitución Española.

«Se trata de que el hijo pueda optar a una formación religiosa conforme al modelo de sus padres, y que por tanto la Religión esté para el que la quiera, que en realidad es la opción que hay en España desde hace 40 años». Una libertad que también se pide respetar para la elección del centro por parte de los padres porque si no se estaría atentando contra otro derecho fundamental, el que tienen a elegir la formación que quieren para sus hijos.

Inmaculada Florido explica que en la Comunidad de Madrid, dentro de lo permitido por la actual ley, que contempla de una a dos horas de clase a la semana de Religión, «se está tratando muy dignamente» porque se da el máximo, las dos horas. En cualquier caso, y haciendo una reflexión más a futuro, la delegada apuesta por un pacto de Estado por la educación porque «el sistema educativo no puede estar al albur del bandazo político». «Hace falta un sistema educativo no ideologizado», asevera.

F. Otero/B. Aragoneses