«No hay cine más independiente que el de Pablo Moreno»
El cineasta regresa con la historia de la fundación de las trinitarias. «No es tanto un cine religioso, sino humano», asegura Assumpta Serna, una de las protagonistas, en una entrevista con parte del equipo
La nueva película del director Pablo Moreno, Las locas del obelisco, recupera una historia real ambientada en el Madrid de finales del siglo XIX. Gracias a Proyecfilm, la cinta llega a las pantallas este viernes. Está inspirada en la misión impulsada por el padre Francisco de Asís Méndez y por las primeras hermanas trinitarias, que decidieron enfrentarse a la explotación de mujeres en la capital. El director vuelve a apostar por un cine independiente que busca poner en primer plano historias de compromiso social.
El filme cuenta con un reparto encabezado por Paula Iglesias, Assumpta Serna y Javier Godino, y propone un relato histórico que combina drama, compromiso social y una mirada profundamente humana. En torno al estreno, algunas de las voces vinculadas al proyecto reflexionan sobre el sentido de esta historia y el tipo de largometrajes que propone Moreno. Assumpta Serna, que ha colaborado con él en varios trabajos, reivindica el carácter singular de su manera de trabajar: rescata figuras femeninas con capacidad de transformar la realidad y que se sitúa al margen de muchas de las tendencias actuales del sector. En ese sentido, sostiene que «no hay cine más independiente que el de Pablo»; una obra que pone a las personas en el centro. «Creo que no es tanto religioso, sino humano», algo que considera cada vez menos habitual en el panorama español.
También ha vivido el proyecto desde dentro sor Belén Berjillo, superiora de las Hermanas de la Santísima Trinidad. Algunas religiosas de la congregación fueron invitadas como figurantes en escenas como la primera Eucaristía o la aprobación en Roma, una experiencia que recuerda como especialmente emotiva. Considera que la película abre una puerta para dar a conocer la vida consagrada y su dimensión social. «La vida religiosa en la Iglesia es la gran desconocida», afirma, convencida de que el filme permite mostrar de forma sencilla quiénes son y cuál es su misión. El largometraje narra los orígenes de las trinitarias, que encontraron muchas dificultades en aquella época para llegar a fundar la congregación. Hoy, ayudan a jóvenes y adultas en contextos de prostitución. «La mayor dificultad, una vez que están en nuestros centros, es la inserción laboral; por eso también queremos dotarlas de formación. Tienen que ser libres, no pueden estar eternamente en nuestros centros», explica.

La protagonista de la historia es Mariana Allsopp, interpretada por Paula Iglesias; una mujer que decide dejar atrás las seguridades de su entorno para implicarse en la defensa de las más vulnerables. La actriz reconoce que ese gesto de ir contracorriente resulta especialmente significativo en el contexto actual, marcado por la presión social y la constante influencia de las redes. Por eso destaca la coherencia del personaje: «Me parece difícil mantenerte coherente en lo que piensas, lo que haces y lo que vives. Y Mariana era muy fuerte para eso».
Javier Godino, que interpreta al padre Francisco de Asís Méndez, ha trabajado en películas religiosas —Ignacio de Loyola (2016) e Íñigo (2021)— y no religiosas —El secreto de tus ojos (2009) y Sound of Freedom (2023)—. La figura del sacerdote ha dejado una profunda huella en él. Asegura que es un «protofeminista», un hombre que «hasta que encontró a Mariana Allsopp estuvo trabajando, yendo a cárceles, yendo a atender a prostitutas»; pero «sabía que necesitaba a las mujeres para salvar a las mujeres». Asimismo, revela que esta experiencia de rodaje le ha sanado mucho: «Venía de unas cuantas relaciones laborales más complejas, películas en las que lo había pasado peor, muy jerárquicas. La manera de rodar de Pablo, que creo que es alguien que hay que reivindicar mucho, es muy horizontal, muy segura; escucha a todo el mundo, es igualitaria y fraternal».
Desde el punto de vista cinematográfico, el aludido subraya el significado simbólico de algunos elementos visuales presentes en la película, como el gesto de lavar los pies a una de las acogidas, una imagen que ya había utilizado y que es una referencia claramente cristiana. «Lavar los pies a la persona más baja de la sociedad, dice quiénes somos y dónde está Cristo», explica el director. Explica, por otro lado, que la producción se ha realizado sin ayudas del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, algo que atribuye a una forma de trabajo muy ajustada y a la experiencia acumulada con su equipo. Contar con recursos propios y un estudio estable les permite optimizar los presupuestos y seguir desarrollando proyectos así.