«No es buena idea cuidar a un animal como si fuera humano»

En el maletero del coche siempre lleva una manta, una jaula-trampa y comida para gatos. Si ve corcho blanco lo recoge para fabricar refugios. Se mudó a una casa en la sierra para que los animales estuvieran mejor. Vive con dos perros y dos gatos que no tenían ningún futuro. «La ley solo permite tener cinco animales, y la economía no da para más». La quinta plaza es para acogida temporal. Da de comer a los erizos que se le meten en casa y tiene una sensibilidad especial con todos los seres vivos

Santiago Riesco Pérez
Foto: Santiago Riesco Pérez

En el maletero del coche siempre lleva una manta, una jaula-trampa y comida para gatos. Si ve corcho blanco lo recoge para fabricar refugios. Se mudó a una casa en la sierra para que los animales estuvieran mejor. Vive con dos perros y dos gatos que no tenían ningún futuro. «La ley solo permite tener cinco animales, y la economía no da para más». La quinta plaza es para acogida temporal. Da de comer a los erizos que se le meten en casa y tiene una sensibilidad especial con todos los seres vivos

¿Estáis haciendo un refugio para animales en la capilla de Cotorredondo?

Ja, ja, ja. A ver, a ver… Sí, pero te explico. Es que hay un concejal en Batres que vive en Cotorredondo. Es un señor de unos 70 años y no hay un ser en todo el planeta como él. Está muy concienciado con el medio ambiente y con la protección de los animales y es un manitas. Entonces, como la ermita apenas se usa, en los bajos, ha animado a un grupo de vecinos a construir una gatera donde cuidar a los gatos después de castrarlos y antes de soltarlos. Y estamos a punto de terminarla.

Quizá sea la primera iglesia habitada por gatos…

[Más risas. Sergio no para nunca de reír] Aún no está acabado. Pero el otro día, hablando de la inauguración, como es en los bajos de la capilla, le propuse comentárselo al cura de Batres para que celebrase una Misa, y en la homilía, que hablase un poco del cuidado de los animales. Le pareció genial, aunque no sé si al final se hará.

¿Te suenan san Francisco de Asís o san Antón?

Me suenan. [Risas] No estoy muy puesto en religión, pero tienen que ver con animales, ¿no?

Eran santos con una sensibilidad especial para los animales. Bueno, para con todos los seres vivos. ¿Tú te consideras un santo?

¡No! [Grita asombrado] ¡Tengo muchas taras! [Ataque de risa]

A ver, ¿qué es para ti un santo?

Pues… un ser de bondad infalible.

¿Y tú no tienes esa bondad?

Creo que todos tenemos dentro más bondad que maldad, pero por el entorno hostil en el que vivimos, nos cuesta sacarlo. Mi mejor cualidad es empatizar con todo el mundo, humanos y no humanos.

Además, dice el Papa Francisco que el santo es capaz de vivir con alegría y sentido del humor. ¿Qué te parece?

[Se pone serio, pero no pierde la sonrisa] Vaya, pues tal vez. Ahora mismo estoy sonriendo porque me siento identificado con eso que dice Francisco. Pero no quita que a veces no vea futuro… Aunque también suele suceder que, de repente, aparece alguien que me vuelve a animar.

También dice el Papa que los santos sorprenden porque sus vidas nos invitan a salir de la mediocridad. ¿Recuerdas algo bueno que hayas hecho en tu vida y que haya resultado sorprendente para los demás?

Tengo cierta sensibilidad con el reino animal, a menudo rescato algún animal herido, casi siempre perros procedentes de abandonos y gatos de colonias urbanas [o con graves heridas, como los que viven con él]. Recibo siempre apoyo y sé que todos harían lo mismo que yo, pero por sus circunstancias, o porque no saben cómo actuar, no pueden hacerlo.

¿Qué piensas de los que tratan a los animales como si fueran personas?

Creo que no es la mejor manera de educar a un animal para que viva entre nosotros. Les generamos necesidades… Ellos no necesitan una cama, ni que les hables como un niño pequeño, ni que los lleves en brazos o los pongas a ver la tele [se ríe con cierta pena]. Quizá tenga que ver con llenar algún vacío de cariño, pero no es buena idea tener un animal y criarlo como si fuera un humano. Los animales son animales y hay que tratarles de la mejor manera posible.

Por lo visto los santos se comunican con Dios, pero hay gente santa que no cree en Él.

Si pudiera identificar el amor que llevamos dentro, que nos empuja a ser buenos, aunque lo tengamos atrofiado porque somos unos gruñones, como motor del universo humano…, ese sería mi credo. Seguramente no sea un santo pero creo que tengo un don para llegar a ese amor de cada uno, y de algún que otro animal.

Acabamos como empezamos: ¿Te consideras un santo o una santa?

Sigo creyendo que no, pero sí que me están moldeando para acercarme a los que sí lo son.

Santiago Riesco Pérez