Nace HumaniSare, un club para que las empresas humanistas compartan el secreto de su éxito
Aunque HumaniSare nace en el País Vasco promovido por la Fundación Arizmendiarrieta, ya hay interesados en lugares como Madrid
HumaniSare es el nombre con el que se ha bautizado el Club Arizmendiarrieta de la Empresa Humanista recién creado en Álava. Nace de la Fundación Arizmendiarrieta, entidad canónica vinculada a la diócesis de Vitoria que lleva el nombre del sacerdote promotor del cooperativismo y fundador del Grupo Mondragón, ya declarado venerable.
Se trata del «siguiente paso» dado por la fundación para alcanzar su objetivo de «humanizar la empresa para humanizar la sociedad», señala Juan Manuel Sinde, presidente de la fundación. Hasta ahora, ha desarrollado un modelo inclusivo participativo de empresa (MIPE) que intenta divulgar; y ha creado los Premios Arizmendiarrieta para las empresas que destacan en la aplicación de sus principios.
Lo que pretenden ahora con HumaniSare es «consolidar el modelo de empresa humanista» añadiendo al MIPE «un cuerpo ético-filosófico que trascienda su dimensión instrumental». También esperan incorporar a más «misioneros» que den a conocer esta forma de gestión para llegar más lejos de lo que pueden desde la fundación.
A HumaniSare están invitando a las empresas y entidades ganadoras del Premio Arizmendiarrieta, con ediciones en las tres provincias vascas y Navarra (36 hasta este año) y a los miembros de los jurados que los seleccionan. También cooperativas y empresas de economía social de cualquier lugar de España.

Están abiertos también a «empresas que acepten nuestro ideario, que se concreta en los valores del humanismo cristiano y las prácticas de gestión del MIPE. «La primera impresión es muy positiva, creemos que una mayoría se va a apuntar. De hecho, algunas personas de Madrid se han interesado» en participar.
Eso sí, Sinde advierte de que en casos de compañías de fuera del País Vasco y Navarra estas «tienen que ser colíderes» de sus iniciativas. La Fundación Arizmendiarrieta no tiene presencia allí, por lo que los miembros del club en esos lugares tienen que estar dispuestos a implicarse para que las actividades prosperen.
¿Qué ventajas tiene ser de HumaniSare?
Con las empresas y organizaciones que se unan a HumaniSare, «vamos a ir recogiendo sus buenas prácticas de gestión humanista». Sinde confía en alcanzar «fácilmente unas 50» propuestas. También quieren divulgarlas, por ejemplo mediante una serie de artículos en la revista vasca Estrategia empresarial.
Para las entidades socias, el club ofrece ventajas como tener acceso a más información sobre estas buenas prácticas. Yendo más allá, podrán participar en reuniones a puerta cerrada con otros socios para compartir experiencias e inquietudes. «Hay cosas que una empresa no va a contar al público en general pero sobre las que puede ser más transparente en un clima de confianza con otras de las que también puede aprender», explica Sinde.
Con ello, la fundación pretende hacer realidad otra intuición de Arizmendiarrieta. El sacerdote «descubrió que era importante no solo la cooperación dentro de la empresa sino entre empresas». Así, en Mondragón se organizan «reuniones entre directores financieros, de calidad, de aprovisionamientos. Es un aprendizaje muy interesante» que el Club de la Empresa Humanista replicará. Un tercer tipo de intercambio se daría en encuentros mixtos entre empresas del club y externas.
PRENSA 📰 | “La Fundación Arizmendiarrieta acaba de lanzar #HumaniSare, un club para empresas con ‘ADN’ humanista que cuenta ya con varias candidatas alavesas a integrarse”, información vía Noticias de Álava. @arizmendifundac https://t.co/cFC5t95R51
— Diócesis de Vitoria – Gasteizko Elizbarrutia (@DiocesisVitoria) February 16, 2026
Para entrar en HumaniSare, la Fundación Arizmendiarrieta ha apostado por que «las cuotas no sean un problema para nadie», con un coste entre los 50 euros al año para personas físicas, 150 para las entidades sin ánimo de lucro y 300 para las empresas.
Al frente del club estarán «personas de reconocido prestigio en el mundo empresarial del País Vasco», asegura Sinde. Se trata de un activo importante porque «los empresarios se fijan en otros empresarios de éxito». Su presencia permitirá divulgar el humanismo empresarial de forma más amplia que si «fuéramos solo nosotros con un tinte cooperativo y cristiano»; aunque sean rasgos que estos líderes empresariales comparten.
«Cada vez más directivos se convencen»
—Esta iniciativa se presenta en el Año Arizmendiarrieta, mientras que 2025 fue el Año Internacional de las Cooperativas. ¿Cree que este interés es fruto de ello?
—Me parece que es una suma de cosas. Pienso que cada vez más directivos y empresarios se van convenciendo de que la aplicación en una empresa de los valores del humanismo cristiano hace que las personas se sientan más a gusto y aporten más a su competitividad. Incluso los no creyentes ven que esto es bueno, sobre todo para competir en mercados internacionales.
—Parece contraintuitivo, dado que algunas voces defienden que en un contexto de globalización los límites éticos hacen perder competitividad.
—Pero algunos de los gurús del management (gestión) a nivel internacional defienden esa idea que he mencionado. Gary Hamel, profesor del MIT de Estados Unidos, ha acuñado el término humanocracia. Afirma que un sistema burocrático de trabajo, como el taylorismo [sistema de organización industrial basado en la especialización del trabajo, la división detallada de tareas y la optimización de tiempos, N. d. R.] supuso un salto importante en la productividad. Pero no permite aprovechar las capacidades humanas. En estos momentos en los que la tecnología no solo está eliminando las tareas físicas sino también las más rutinarias a nivel intelectual, es muy importante en las relaciones profesionales aprovechar capacidades humanas como la empatía. Son cosas que valoran los clientes.