Mondragón: 340 millones de mascarillas que son «un proyecto social»

El grupo Mondragón fabricará 340 millones de mascarillas al año en España: se trata de la mayor inversión nacional en este material sanitario de protección contra el coronavirus. El grupo cooperativista vasco, orientado desde su fundación a la aplicación de la doctrina social de la Iglesia, da un paso más en la proyección social de su actividad

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

Las cooperativas Onnera y Bexen Medical, pertenecientes al grupo Mondragón, fabricarán 340 millones mascarillas para luchar contra los contagios por coronavirus. El décimo grupo empresarial español, fundado por el sacerdote José María Arizmendiarrieta, actualmente en proceso de canonización, realiza así una nueva apuesta por una actividad económica en beneficio público.

Si en el origen de Mondragón estaba el empeño de Arizmendiarrieta por aplicar la doctrina social de la Iglesia, con esta fabricación masiva de mascarillas «estamos haciendo un proyecto social», asegura Ramón Gómez Ugalde, director corporativo en Mondragón.

«No estamos fabricando cualquier cosa», asegura Gómez Ugalde, para quien esta producción «no tiene simplemente un objetivo económico. Aquí no hay un gran empresario detrás, sino que somos un grupo de socios cooperativistas con un fin social». Como en otros tantos proyectos de Mondragón, «se trata de generar empleo y riqueza en las zonas en las que estamos instalados, y ofrecer un beneficio en nuestro entorno».

La iniciativa responde además «a la necesidad de que en España hubiera una industria propia de mascarillas», añade Gómez Ugalde, quien echa la vista atrás al principio del confinamiento para identificar «un mercado internacional sobredimensionado por la falta de material sanitario. Hubo un colapso total en el mercado y en esas semanas se pagaron precios excesivos».

«Decidimos dar respuesta a esa situación fabricando en España y garantizando el suministro nacional», añade. Por eso, la iniciativa de Mondragón «es un proyecto social y un proyecto de país», de modo que administraciones, empresas y ciudadanos «no tengan que depender de mercados de fuera y pagar precios desorbitados». De hecho, la iniciativa comprende la utilización de textiles fabricados en España y el uso de distribución nacional, «para que la riqueza y el empleo se queden en España y salgamos todos juntos adelante».