Miremos a los desheredados

Título: Invisibles; Autor: Graziella Moreno; Editorial: Alrevés

Maica Rivera

Título: Invisibles
Autor: Graziella Moreno
Editorial: Alrevés

Graziella Moreno, escritora y jueza, dedica esta dura novela «a los que desaparecen sin dejar rastro y a los que no renuncian a encontrarlos», sabedora de que el Sistema de Personas Desaparecidas y Restos Humanos sin identificar recogió un total de 6.053 sujetos en 2017 y superó la cifra a mediados del año pasado con una media de 38 registros diarios.

Esta ficción de denuncia social, basada en hechos reales, experiencias personales y profesionales, narra la historia de Sara, una joven policía expedientada y trasladada forzosamente a la comisaría del barrio de Sant Martí de Barcelona, que, a la espera de conocer su sanción y mientras se encuentra relegada a aburridas tareas administrativas, no se arredra a la hora de embarcarse por su cuenta y riesgo en la peligrosa investigación de una serie de desapariciones: una traductora de rumano de 35 años, una jubilada de 70 y pico, una monja de 40, una joven fotógrafa china y una prostituta ecuatoriana. Sin tener nada en común, las cinco mujeres se hallan en algún punto abocadas a un mismo destino trágico.

Al lado de Sara permanecerán incondicionales su hermano menor Simón, bibliotecario depresivo y obsesivo con tendencia a autolesionarse, y el amigo de este, Pablo, extoxicómano y enamorado de ella. Fuera de esta pequeña pandilla, nadie se preocupará por resolver estos casos, dejando en el total desamparo no solo a las posibles víctimas sino también a los pocos, humildes y desolados allegados de las que parecen representar a los parias de nuestro tiempo: la hija de la señora viuda, la madre superiora del convento al que perteneció la última de las desaparecidas, la pequeña sobrina de la muchacha china, la compañera de piso de la prostituta Rosaura…

Circulan por la batidora de la novela, a máxima potencia, temas muy fuertes, como la drogadicción, la prostitución, el alcoholismo, la violencia de colectivos neonazis, el suicidio asistido, la violencia de género, el maltrato infantil, la demencia senil, la neurosis y la psicopatía. Se exploran con crudeza pero sin morbo, con un estilo directo y hosco, muy del gusto del lector más clásico de novela negra. A la vez, iremos descubriendo que todos los personajes sufren un pasado traumático que les ha dejado graves taras emocionales pero igualmente a todos, incluso al secundario con aires de Norman Bates, se les brinda una última y clara la posibilidad de redención a través de la virtud.

De la protagonista destaca que no sonríe nunca. Es fría, malhablada, arisca y esquiva, agresiva justiciera, marcada y, en parte, insensibilizada, hacia cualquier tipo de delicadeza a causa del sufrimiento temprano y excesivo de su biografía. Será poco a poco como iremos comprendiendo las razones de su hermetismo y soledad elegida, de su carácter áspero que abomina de las distancias cortas y cualquier intimidad con el prójimo (si puede evitar dar la mano por el contacto físico que conlleva, «mucho mejor»), y solo la veremos bajar la guardia con aquel en quien reconoce sus propias cicatrices, más allá de las que oculta bajo el flequillo.

Maica Rivera